Anticapitalismo, ¿a la venta?

“De la crisis al riesgo”, Mira Bernabeu
Galería Fernando Pradilla
Calle Claudio Coello, 20, 28001 Madrid
27 oct 2022 - 13 dic 2022


“En el momento en que pensamos que estamos fuera del sistema capitalista, cometemos el error más grande de todos, puesto que creemos que nos encontramos en el exterior, cuando tan solo estamos en los límites”. Con esta frase tan ominosa, comenzaba hace ya unos cuantos años mi profesora de la facultad de Bellas Artes de Cuenca, Ana Navarrete, su asignatura Arte e Industria Cultural. Arrancaba todos los cursos con este "aviso a navegantes", invitándonos a pensar el papel que tenemos los artistas como productores dentro del sistema capitalista. La nuestra es una posición un tanto complicada, puesto que de nuestro trabajo depende todo el sistema del arte, pero sin embargo, y sobre todo en los primeros años de nuestra carrera, este trabajo es precarizado hasta la saciedad. Conforme algunos afortunados consiguen introducirse y asentarse dentro de este mercado, su situación se vuelve menos inestable y, en algunos casos, su trabajo pierde esa autoconciencia de la que hablaba mi profesora. Considero que este es el caso de Mira Bernabeu. 

En su última exposición en la Galería Fernando Pradilla, localizada en el madrileño barrio de Malasaña, titulada “De la crisis al riesgo”, nos muestra dos de sus más recientes proyectos: Estado de incertidumbre (2017-2019) y Microrrebeldías (2019-2022). Según la galería, los proyectos, que abarcan cuatro años de producción, pueden entenderse como un camino entre varias crisis de distinta índole. Bernabeu nos habla tanto de crisis sentimentales y personales como políticas y colectivas, de la ruptura con su pareja a las quiebras en sistema, con la pandemia como hito paraguas que recoge todos estos sucesos. De este modo, podemos afirmar que Estado de incertidumbre es la pieza que más componentes de su vida personal alberga, mientras que Microrrebeldías es más una crítica hacia el sistema. 

Vista de instalación de Estado de incertidumbre (2017-2019), © Galería Rosa Santos

Estado de incertidumbre, que en realidad no es la primera obra que nos encontramos al entrar a la galería, sino que se encuentra en la última sala de la misma, es una pieza compuesta por veintiocho collages realizados mayormente con recortes de periódico y fotografías con su expareja. En ellos, el artista realiza juegos de palabras, partiéndolas por la mitad y mezclandolas entre sí, que aluden tanto a esta crisis personal por la que el artista estaba pasando como al resto de crisis globales por las que estamos pasando el resto de la sociedad. Compositivamente, los collages son bastante atractivos y en general resulta entretenido intentar unir las piezas del puzzle que el artista nos propone y se proponía a sí mismo mientras lo realizaba. Sin embargo, la pieza va acompañada de un vídeo un tanto desagradable. En él, vemos a Bernabeu realizando como un obseso estos veintiocho montajes, para después culminar el vídeo masturbándose encima de dichos collages. Entiendo que el artista quiera comunicarnos de alguna manera la catarsis y el alivio que sintió al realizar la obra tras la crisis que experimentó después de romper con su pareja, sin embargo, masturbarse, grabarse y mostrarnoslo, no solo me parece desagradable, sino que además y por encima de todo, me parece una asociación bastante simplona y barata. 

Vista de instalación del vídeo que acompaña a Estado de incertidumbre (2017-2019), © Galería Fernando Pradilla

Pero pasemos a Microrrebeldías, la obra con la que más problemas tengo y que más conflicto me causa. Esta pieza, que es la primera que vemos al entrar a la galería, está compuesta por varías fotografías, un vídeo y una instalación en la que hay colgadas a modo de perchero de boutique varias prendas de ropa. Las fotografías y el vídeo forman parte de la documentación de una performance realizada por Bernabeu en la que pone de manifiesto la amplificación de los malestares capitalistas a raíz de la pandemia del COVID-19. En dicha performance tanto él como el resto de performers llevan una serie de prendas, como máscaras, capas, sombreros, chaquetas, etc., que son los mismos que hay colgados en la instalación anteriormente mencionada. Es esta instalación en la que me gustaría centrarme, ya que como he comentado al principio de esta crítica considero que Bernabeu no sabe muy bien donde se ubica o no quiere saberlo. 

Vista de instalación de Microrrebeldías (2019-2022), © Galería Fernando Pradilla

Como he dicho en el párrafo anterior la instalación consta de una estructura que nos puede recordar a un perchero de tienda pret-a-porter, con distintas prendas dispuestas en él. Lo que más destacan de estas prendas no es ni su diseño ni su confección, sino los lemas o las palabras que hay escritas en ellas. Podemos leer, por ejemplo, ansiedad, salud mental, capitalismo, fatiga, incertidumbre, ciencia… entre otras. Además de todas las prendas anteriormente mencionadas, hay una que se lleva la palma: la tote bag, prenda estrella de todo moderno que se precie, yo incluida. Es interesante ver cómo el artista recoge todos estos malestares capitalistas y los empaqueta en bienes de consumo. Sería casi una crítica a los modos de operar de este sistema, si no fuese porque las tote bags se venden a dieciséis euros cada una.

Detalle de la instalación Microrrebeldías (2019-2022) donde se ven las tote bags© Galería Fernando Pradilla

Las galerías son espacios de comercio, eso lo sabemos todos, sin embargo considero que debemos ser conscientes de qué es lo que vendemos y a quién se los estamos vendiendo. Si haces arte que critique el sistema capitalista y luego se lo vendes a señoritos de malasaña, pues quizás no estés haciendo nada. Lo único que estás haciendo es lo mismo que hace Zara, vendiéndonos camisetas con eslóganes feministas fabricadas por mujeres casi esclavas en Bangladesh, o convirtiendo malestares que realmente afectan a las personas con menos recursos económicos, en el nuevo “lema Mr. Wonderful” que comercializar para que la gente rica se sienta un poco mejor.

 

Comentarios

  1. Muy bien, Marta. La crítica está muy bien escrita y muy bien argumentada. Parece imposible escapar del mercado, por más que uno intente ser crítico con el sistema capitalista que le da de comer.

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