Un sonido que no escuchamos
El tiempo es un sonido que no escuchamos
Galería Juana de Aizpuru
C. del Barquillo, 44, 1º dcha, 28004 Madrid
Del 5 de noviembre de 2022 al 4 de enero de 2023
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En la galería Juana de Aizpuru se está exhibiendo El tiempo es un sonido que no escuchamos de Glenda León (La Habana, 1976). En esta muestra, León propone su trabajo como una manera de reconectar con la naturaleza “a través del poder metafórico de la música”. Las piezas fueron en su mayoría concretadas el 2022, aunque la autora explica que empezaron a producirse en el 2012 y retomadas posteriormente durante la pandemia. El texto presente en la galería, define el trabajo como una manera de “apreciar el poder creativo de la naturaleza frente al antropocentrismo ensimismado” como un intento por despertar la conciencia de los espectadores ante el actual problema climático.
La primera sala de la exhibición está compuesta por varios dibujos de mediano formato y una pieza espacial de mayor volumen. Hay cinco líneas horizontales dibujadas a modo de pentagrama en una pared sobre las que yace suspendida la rama de un árbol. Debajo, resalta un título dibujado a mano: Escucha los árboles, que termina por confirmar la relación entre lo natural y lo sonoro, evocado por la presencia del pentagrama. Esta misma lógica es explícita en toda la primera sala, donde se pueden ver otros seis dibujos sobre papel con títulos semejantes, pero indicando otras manifestaciones naturales como Escucha la danza de las abejas o Escucha el camino de las hormigas. Quizás lo más interesante de esta sala es, paradójicamente, el silencio, articulado no solo en la ausencia total de sonido, sino también visualmente desde una construcción limpia y económica de líneas sobre superficies blancas. Es importante resaltar que esta serie de dibujos no propone una relación entre la naturaleza y los sonidos que emite; sino de una relación entre contorno visual y la posibilidad de ser interpretado sonoramente (¿o musicalmente?). Este intento por volver el contorno música es, sin embargo, forzado por basarse en una superposición arbitraria de imágenes sobre un pentagrama. Es decir, se soporta en la poética de los componentes simbólicos para su funcionamiento formal. De aquí, quizás la consignan de escuchar desde lo visible podría potencialmente articular una idea, pues sería un reclamo a atender una voz subjetiva acorde al contexto específico al que podría apelar cada imagen. Sin embargo, esta posibilidad queda frustrada por la banalidad de los motivos que hay detrás de cada dibujo. Aunque la artista propone resultados visuales interesantes, su propuesta es vaga como ejercicio conceptual, ya que las obras parecen parte de una fórmula para hacer dibujos que no guardan al final diferencias sustanciales entre sí. Incluso los títulos, que podrían haber ayudado a dar cierta narrativa o a complejizar la interpretación de las imágenes, operan únicamente como significado predecible para crear imágenes mentales, por momentos cliché de manifestaciones naturales diferentes.
Escucha los árboles, 2022. Extraída de la página de la galería.


Izquierda. Escucha el camino de las hormigas (Melophorusbagoti), 2022.
Derecha. Escucha los delfines desplazarse (Tursiopstruncatus), 2022. Extraídas de la página de la galería.
El segundo espacio de la galería dispone de múltiples piezas sobre pared en las que León parece interesada en utilizar la cualidad material de instrumentos de cuerdas y percusión para producir composiciones rítmicas o jugar con representaciones de figuras astrales. Aquí, así como en la sala anterior, se repite en muchas piezas la misma economía de líneas y puntos, aunque esta vez ejectuadas a través de cuerdas. Las imágenes ya no dependen necesariamente de una sola estrategia conceptual que las agrupe, sino que se puede notar que han sido hechas de forma mucho más libre. La simplicidad de las líneas espaciales, producidas por cuerdas de guitarra y clavijas, juegan con las sombras proyectadas o con los contrastes entre línea y forma orgánica. Por ejemplo, en la serie “Acerca de lo invisible” utiliza el ala de una mariposa y la pluma de un ave para representar lo que la artista describe como un reflejo de energía y un paralelismo sonoro de lo natural, respectivamente. Aunque la descripción que hace la autora sobre el ala de la mariposa parece asemejarse más a ataduras de lo natural que a una extensión de energía.
Resalta mucho que en la mayoría de piezas hay una insistencia por respetar el formato cuadrado de pared. Esta decisión es notoria en el momento de entrar a la sala, ya que los límites del bastidor y la sombra que proyectan, sobre todo en las piezas de fondo blanco, juegan en contra de recursos tan minimalistas como los de las series Acerca de lo invisible o Escuchando la lluvia. En la misma sala, hay también otro grupo de piezas que parecen apuntar en otra dirección, pues hacen referencia al imaginario cosmológico: Escuchando la luz, Escuchando las estrellas y Escuchando la luna. De este grupo, las dos primeras han sido resueltas con fondos azules, simulando la oscuridad de la noche, y cuerdas doradas, para simular las estrellas o la luz. En el caso de la tercera pieza Escuchando la luna, Glenda León utiliza piel de vaca y madera para construir tambores que ordenados en arco representan las diferentes fases lunares.
Izquierda. Fotografía de la exhibición, 2022.
Derecha. Acerca de lo invisible (mariposa), 2022. Extraídas de la página de la galería.
Todas las piezas de esta segunda sala son además entendidas por la autora como instrumentos musicales o “partituras visuales” que pueden ser utilizadas por músicos. A partir de esta idea se organizó un concierto in-situ en la inauguración del grupo Neo-percusión. En el concierto, que aparece en la cuenta de Instagram de la artista, se puede ver como se explotan las cualidades materiales y las texturas acústicas de los objetos por encima de la armonía. La performance va más hacia una experimentación sonora y noise que entra por momentos en contradicción con el formato expositivo convencional de León. Resalta el hecho de que aunque dice pensar sus obras parcialmente como instrumentos, ponga sus cualidades de portabilidad y comercialización por encima de la ergonomía y la exploración sonora.
En una entrevista realizada para Diario de Cuba con motivo de la exposición, la artista habla acerca de experimentar la naturaleza a partir de la disolución del ego, presentándolo como una deconstrucción de la subjetividad y de la experiencia humana para entender la naturaleza. Ahí hace explícito que eso es necesario para la transformación del hombre y del cambio climático, así como su interés por que el visitante cambie su forma de ver el mundo después de estar en la exhibición. Esta crítica al “antropocentrismo ensimismado” a partir de la disolución del ego entra en otra fuerte contradicción a lo largo de la exposición. Esto se da principalmente, por la intención de representar la imagen de la naturaleza desde una reafirmación de su ego, expresado desde su interés personal estético y compositivo. A partir de esto, podría afirmar que no hay un intento por hacer presente la voz de la naturaleza, sino anularla. Por otro lado, las cuerdas metálicas, que son un recurso habitual, si bien ayudan a construir un orden poético por la referencia a diversos instrumentos musicales — acaso sinónimo de sensibilidad artística— también producen una oposición entre tecnología y naturaleza que suprime la experiencia de lo natural en la exposición. Es dramático darse cuenta que el único momento en el que Glenda decide poner elementos directamente tomados de la naturaleza, es para mutilarlos con el fin de construir sus propias interpretaciones visuales.
En conclusión, la exposición tiene un despliegue visual interesante, aunque queda demasiado corto para las grandes consigas que promulga en entrevistas y el texto de sala. León parece haber llevado su capacidad intuitiva y sensible a un terreno discursivamente inconsecuente y más preocupado por lo comercial y decorativo.
Raúl Silva




Muy bien. Tal vez podrías haber mencionado algo de la trayectoria de la artista. De nuevo algunas erratas. "Consigas que promulga", y alguna más. Me gusta el sentido de tu crítica.
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