Tosquelles: el genio de los locos, o como perderse en una exposicion.


Francesc Tosquelles. Como una máquina de coser en un campo de trigo

Museo Reina Sofia, Edificio Sabatini, Planta 3

Comisariado: Carles Guerra y Joana Masó

C. de Sta. Isabel, 52, 28012 Madrid

28/09/2022 - 27/03/2022



    Siempre he tenido problemas con el término "arte de los locos", no entiendo cómo se pueden clasificar las diferentes artes, especialmente cuando tendemos a llamar genios a grandes artistas que a su vez pueden considerarse locos en su pasión y exceso. ¿En qué momento la creación pasa de locura a genialidad? Los dos me parecen muy similares. 


    Esto es lo que me hubiera gustado encontrar en la exposición del Reina Sofía, Fransesc Tosquelles, Como una máquina de coser en un campo de trigo, centrada en el revolucionario trabajo de Fransesc Tosquelles (1912-1994), pionero de la psicoterapia institucional. Propuso una forma más humana de tratar a los pacientes, basada en la relación entre médico y paciente, que iba más allá de la simple prescripción de medicamentos (o incluso de descargas eléctricas en aquella época). A través de las trece salas que relatan su obra y su exilio en Francia, en el asilo de Saint Alban, un pueblecito de Lorèze, la exposición intenta vincular la terapia con el arte, en particular centrándose en los viajes ocasionales de algunos de los grandes nombres del surrealismo, como Paul Eluard o Tristan Tzara durante la Segunda Guerra Mundial. 

 

Programa de actividades durante un festival organisado por el asilio de Saint-Alban.

 

La exposición es enorme, esta es su segunda parada en España tras su estreno en Toulouse y antes de irse a Nueva York. Trata múltiples temas, todos relacionados con la obra de Tosquelles, aunque algunas salas son tan extensas que uno pierde la cuenta. 


    Se hace hincapié en la creación artística de los pacientes y en el inicio de lo que hoy se denomina "arteterapia". Auguste Forestier fue uno de los primeros artistas reconocidos, permaneciendo durante 44 años en el asilo de Saint-Alban, y nos impresiona su producción escultórica, adquirida en aquella época por Jean Dubuffet para su colección de art brut. Aquí es donde radica el problema, después de habernos mostrado las producciones realizadas por artistas "sanos" tras su estancia "en casa de los locos" como una forma de memoria post-safari, nos enfrentamos a la cuestión del art brut. La exposición no consigue explicar con claridad la idea de este movimiento y ciertos problemas que podían derivarse de él, en particular la visión validista de la época, que podía poner en la misma balanza los dibujos de los niños, los de los "salvajes" (como llama Marcel Réja a las poblaciones colonizadas por los europeos) y los de los "locos". Un arte supuestamente "libre de toda cultura" porque no encaja en la cultura dominante. Aquí, la atención se centra únicamente en "el arte de los locos" (expresión utilizada sin problema a lo largo de la exposición), y también se presenta el caso de Leo Schwarz-Abrys, cuya locura ni siquiera es segura. Sus retratos de pacientes (reducidos al nombre de su enfermedad) se convierten así en la visión del mundo de un enfermo o en un censo de enfermedades cercano al voyeurismo validista. 

 

 

    ¿Qué hace a una persona un loco? Ésta era la pregunta que se hacía Antonin Artaud cuando denunciaba a los psiquiatras que se arrogaban "el derecho de medir la mente" en la revista La Révolution surréaliste en 1925. También nos encontramos con él en la exposición, presentado como el artista sano que se hundió en la locura, y descubrimos sus obras con interés, aunque su vínculo con la obra de Tosquelles no es evidente. La exposición pierde un poco más el norte al abordar el exilio como patología y el derecho a vagar por la mente. Son temas interesantes que merecen un estudio más completo, la obra de Gérard Vulliamy es estupenda, pero aparecen como una capa extra en esta exposición, demasiado rica para encontrarle un sentido claro. Cada sala podría ser una exposición en sí misma y uno se siente frustrado por no ir más allá (por no hablar de que ya se siente bastante frustrado por la cantidad de archivos propuestos en francés sin traducción ni explicación, como el texto fundamental de Breton L'art des fous, la clef des champs). 

 

    Además, el Museo Reina Sofía no era quizás el lugar idóneo para acoger una exposición de este tipo, histórica y más bien técnica, ya que los demás lugares donde se ha albergado y se albergará tratan todos de superar el marco estrictamente artístico con sus actividades y programación general. Proponer la exposición en el Museo Reina Sofía es reducir este arte a su valor institucional y mercantil, lo que nunca fue la intención de Tosquelles, y menos aún de Dubuffet, que quería escapar a toda costa del mercado. Cuando vemos los excesos actuales en la venta de las obras de los artistas llamados "locos", no queremos ni imaginar lo que pudo ser en su momento (pensamos en Jacques Trovic, que fue robado por vecinos malintencionados antes de ser internado). 

 

    Demasiadas preguntas se plantean a lo largo de la exposición, que no logra dar respuestas. Recordaremos la pasion de Tosquelles y su humanidad hacia sus pacientes cuando descubramos la última y conmovedora pieza, que reúne todas las grabaciones de sus intervenciones con sus pacientes a lo largo de su carrera. 

 

Sala de las grabaciones de Tosquelles con sus patientes. Credito: EBM.





Emma Bloch-Mazier

Comentarios

  1. Me parece una crítica demasiado maniquea. El hecho de que se exponga en el Reina Sofía no le da a la colección de obras de Tosquelles necesariamente un carácter mercantil. Es decir, no la convierte en mercancías. La exposición ha sido pensada desde Barcelona por Carles Guerra y se ha expuesto en España en el CCCB, antes que en el Reina Sofía.
    Es chocante que te moleste que los textos de los archivos no hayan sido traducidos del francés.
    La expresión "la visión validista" no se entiende en castellano.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Los sonidos en el lienzo descubrir

"Fotos (Das Unheimliche)". Un tiempo parado.

Calificación final de la parte de prácticas de crítica