Selfies y cristales


El cristal es mi piel, Pauline Boudry y Renate Lorenz

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Palacio de Cristal, P.º de Cuba, 4, 28009 Madrid

7 octubre, 2022 - 9 abril, 2023




Selfies y cristales


En la hoja de sala de la intervención que Pauline Boudry y Renate Lorenz han diseñado para el Palacio de Cristal se lee que, mediante el humo, la música y los espejos, quieren convertir un espacio con reminiscencias coloniales en un club queer. Unos párrafos después detallan los pormenores históricos del edificio: construido en 1887 para la Exposición General de las Islas Filipinas y destinado a exhibir artefactos exóticos, estuvo rodeado por especímenes humanos mostrados en su hábitat natural. Una atrocidad.


Pauline Boudry / Renate Lorenz. "El cristal es mi piel". 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía MNCARS. Palacio de Cristal, parque del Retiro, Madrid. 
Foto tomada por mí durante la visita con la clase de Teoría y Critica. 

Cabe destacar que El Palacio de Cristal del Retiro se ha convertido en el escenario de recientes intervenciones artísticas donde se examina y reinterpreta la historia poscolonial del edificio. A través de las prácticas contemporáneas se busca poner en jaque los usos originales del edificio mediante la crítica y los temas de actualidad. En estas propuestas se encuentran algunas exhibiciones como Magallanes, Marilyn, Mickey y fray Dámaso. 500 años de conquistadores RockStars por Kidlat Tahimik o Contra la extravagancia del deseo del artista Carlos Bunga.

Partiendo de esta premisa, las artistas Pauline Boudry y Renate Lorenz proponen un posible pasado alternativo para el edificio: ¿Qué sucedería si el Palacio hubiera sido construido con un propósito diferente, si se hubiera empleado para establecer relaciones diferentes?.

En su trabajo, Pauline y Renate se enfocan en la revisión de la herencia cultural, los discursos de género y la teoría queer utilizando materiales de épocas pasadas para rescatar lecturas marginadas o ignoradas. Sus instalaciones buscan crear tensión entre la visibilidad y la opacidad, y utilizan diferentes medios como el cine, la danza, la escultura social y la performance para explorar temas como la identidad, los estereotipos y la resistencia.


Pauline Boudry / Renate Lorenz. "El cristal es mi piel". 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía MNCARS. Palacio de Cristal, parque del Retiro, Madrid. 



Ignoro cuántas salas llenas de humo, música y espejos tendremos que soportar hasta que ocurra la liberación completa de los cuerpos y las relaciones. También me pregunto cuántas nuevas interpretaciones se colarán a través de las grietas de las instituciones sin que, finalmente, suceda algo realmente significativo; y por qué esta propuesta "específicamente diseñada" para este espacio se puede fácilmente imaginar en cualquier otro lugar. En este caso, el misterio es irresoluble para mí, ya que la instalación no estaba funcionando cuando fui a visitarla al Retiro. No estaba cerrada, simplemente había una cola, entregabas tu código postal a un guardia y te paseabas entre espejos gigantes llenos de gente tomándose selfies.

Esperé un buen rato, examiné los altavoces y los dispositivos nebulizadores hasta que decidí acudir a la información para que me explicasen el arte sutil que se me estaba escapando. En el mostrador tenían un papel escrito a mano y pegado con celo con los horarios de la "performance" y la "canción". La joven que me atendió me dijo que la música y la bruma alternaban sus momentos de mayor esplendor, y que todo eso llevaba abierto y, sin embargo, apagado, durante dos semanas. Sin un triste cartel avisando de las condiciones de la visita. Me parece especialmente preocupante que una institución que se dedica a visibilizar artistas del panorama contemporáneo no se preocupe por mostrar sus piezas tal y como son concebidas. Quizás el Reina Sofía ha convertido el Palacio de Cristal en un espectáculo lleno de efectos visuales para aumentar su popularidad en Instagram. Pero ahora lo único que queda es una galería de espejos donde nada funciona y nada tiene sentido.

En la era de las exposiciones “inmersivas” al final lo único que importa es el número de visitantes que entran a hacerse fotos con luces y espejos por todas partes. Esto me parece que desarticula bastante la idea conceptual de la exposición: criticar el pasado poscolonial. Tomar reflexión y realizar una propuesta que examine las relaciones del pasado no es el problema, el problema está en espectacularizar cualquier espacio expositivo con la excusa de poner un par de luces de neón y espejos de grandes dimensiones.


Noelia Plata


Comentarios

  1. Excelente, Noelia. Tienes toda la razón. Te ha faltado poco para llamarla directamente "bodrio tecno queer fuera de servicio".

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