Magia natural: los mecanismos ilusionistas de Leonor Serrano Rivas

 

Magia Natural, Leonor Serrano Rivas
Museo Reina Sofía
Calle de Sta. Isabel, nº52
21 de septiembre de 2022 - 27 de febrero de 2023


Ciencia, magia y filosofía. Quizá puede parecer que se trata de nociones difíciles de comulgar, pero todas ellas entran en perfecto diálogo en Magia Natural, la exposición en solitario de la artista Leonor Serrano Rivas (Málaga, 1986) en el Museo Reina Sofía. Enmarcada en el programa Fisuras – plataforma del museo que ofrece espacio expositivo a jóvenes artistas con el requisito de que produzcan obra nueva –, la muestra de la artista malagueña recurre a técnicas ilusionistas de antaño para explorar, a través de distintos medios – videoinstalación, escultura y textil –, el universo onírico resultante de la interacción entre el método científico, la magia y la filosofía. 

Serrano Rivas gestó esta exhibición durante la pandemia. Pero no fueron solo los meses de encierro los que dieron lugar a la muestra. Magia Natural se trata de la culminación de un proceso de investigación de largo recorrido: su tesis doctoral. Formada en Bellas Artes y Arquitectura entre Madrid y Londres, en su trabajo, se sirve habitualmente de la instalación para lograr que el espectador adopte un rol activo. Entendiendo el público como un elemento sustancial de su práctica artística, configura propuestas ubicadas a medio camino entre lo performativo y lo teatral, en las que la participación de aquellos que se sitúan frente a la obra es imprescindible para el acontecer de la experiencia artística. 

En la muestra del Museo Reina Sofía, su formación en arquitectura y su interés por la participación activa del público se hacen patentes. Ocupando tres de los espacios de la institución (Espacio 1, Sala de Bóvedas y Sala de Protocolo), la artista concibe una muestra que se articula en torno a los puntos de vista del espectador. Para ello, posiciona deliberadamente las obras en el espacio expositivo: en el Espacio 1, se sitúan en la línea del horizonte, exigiendo al asistente mirar al frente; en la Sala de Bóvedas, la obra se localiza por encima de la línea del horizonte, requiriendo un movimiento ascendente por parte del espectador; en la Sala de Protocolo, la obra textil está pensada para ser observada desde unas escaleras, situadas al final del espacio, por tanto, el eje óptico es perpendicular al suelo. En suma, presenta tres modos de mirar: de frente, arriba y abajo.

Pese a la relevancia de los puntos de vista del espectador en la muestra, el origen de Magia Natural hay que buscarlo en otro lugar. Concretamente, hace falta echar la vista atrás para constatar que las interacciones entre ciencia, magia y filosofía cuentan con siglos de trayectoria. Serrano Rivas toma como punto de partida para articular la exhibición un momento histórico específico – mediados del siglo XVI – y una figura destacada de ese periodo – el filósofo y alquimista Giovanni Battista della Porta – hasta precisar toda esa inspiración del pasado en una publicación: Magia naturalis (Magia natural), un recopilatorio de prácticas mágicas y científicas firmado por Battista della Porta. Entre todos los textos que contiene el manuscrito, hay temas recurrentes que adquieren un peso significativo para la artista malagueña como, por ejemplo, la linterna mágica o los efectos de las lentes cóncavas y las convexas sobre la visión. 

Estableciendo un puente entre el siglo XVI y la era contemporánea, Serrano Rivas reta la mirada a través de espejos, reflejos, proyecciones de vídeo y tubos sonoros que se integran en los tres espacios del museo, creando un recorrido plagado de experiencias estéticas ilusorias. Este recorrido se inicia en el Espacio 1, donde, en términos teatrales, el truco ilusorio está dividido en dos actos. En la primera sala, se encargan de recibir al espectador una serie de piezas giratorias de metal que contienen pequeños cristales pintados. En la sala interior, aguarda una proyección de video que lleva por título El Sol está contando las rotaciones de la tierra. De nuevo, la mirada y los puntos de vista cobran protagonismo; se trata de una creación audiovisual a partir de la concatenación de puntos de vista contrapuestos: el del niño frente al del adulto, el de la grabación analógica frente al de la digital. Pero la mutabilidad de los puntos de vista adquiere una dimensión especialmente significativa en este espacio debido a los espejos laterales – colocados a ambos lados de la proyección – que replican las imágenes de video, envolviendo al espectador en la película que observa, pero de la que también llega a formar parte.



Magia Natural, Leonor Serrano Rivas (2022). Proyección de El sol está contando las rotaciones de la tierra en el Espacio 1. Imagen de la artista. 


El segundo de los espacios del museo que se deja invadir por la magia natural de la artista malagueña es la Sala de Bóvedas. En este espacio, el ruido se convierte en imagen. A partir de sustancias granuladas esparcidas sobre una superficie plana a la que se le aplican ondas sonoras, se forman una serie de patrones que, mediante un juego de reflejos, son proyectados, dando lugar a una película – Oír formas – de 16mm. Esta proyección entra en diálogo con el Espacio 1: las imágenes resultantes remiten a los fotogramas de la película El Sol está contando las rotaciones de la tierra y, además, debido a las tonalidades y la abstracción de las formas, conecta también con las pequeñas placas de vidrio situadas en la antesala del primer espacio. Este juego de reflejos y luces, que recuerda al funcionamiento de la linterna mágica, genera una atmósfera en constante cambio, que, debido a la arquitectura del espacio, puede ser percibida desde distintos ángulos, induciendo al espectador – como es habitual en las instalaciones de Serrano Rivas – a desplazarse por el espacio abandonando todo atisbo de pasividad frente a un truco ilusionista que le invita a movilizarse.



Magia Natural, Leonor Serrano Rivas (2022). Vista de la exposición en la Sala de Bóvedas. Imagen del Museo Reina Sofía. 


El tercero y último de los espacios es la Sala de Protocolo. La muestra concluye estableciendo, de nuevo, un vínculo con la película del Espacio 1: la banda sonora del film se materializa en imagen. Para ello, se sigue este proceso: la banda sonora de El sol está contando las rotaciones de la tierra se escribe en una partitura para cajas de música, y esta partitura se reproduce en los tapices que cubren el suelo y conforman la obra – todos ellos realizados en la técnica de Jacquard, un sistema utilizado en los telares que permite crear el dibujo al mismo tiempo que se va fabricando la tela y que se caracteriza por la repetición de motivos geométricos de diferentes colores. Pero la instalación no la componen únicamente los tapices; en la antesala, esa melodía dibujada sobre las telas está disponible de forma sonora. Reciben al espectador una serie de platillos de percusión suspendidos que, cuando el visitante los activa, replican la banda sonora de El sol está contando las rotaciones de la tierra. De nuevo, es la participación del espectador la que completa la pieza. No solo a través de la activación de los platillos, sino también en los tapices, donde la artista le brinda la posibilidad de andar descalzo sobre ellos, entrando, en ambos casos, en contacto directo con la obra. 



Magia Natural, Leonor Serrano Rivas (2022). Vista de la exposición en la Sala de Protocolo. Imagen de la artista.


Magia Natural, por tanto, constituye un ejercicio altamente razonado acerca de las posibilidades de diálogo, en el marco de la práctica artística, entre ciencia, magia y filosofía. Todo ello, para crear, dentro de los muros de la institución y con el punto de vista como hilo conductor, un nuevo cosmos que, partiendo de los saberes de un tiempo lejano, prueba que los mecanismos ilusorios del pasado no han perdido efectividad. 


Claudia Luque

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