Luces y sombras: Mapplethorpe
Empiezo escribiendo mientras escucho Free Money de Patti Smith. Su álbum Horses salió en el 75 y la portada es un retrato en blanco y negro de ella tomado por Robert Mapplethorpe (Queens, Nueva York, 1946 – Nueva Inglaterra, 1989). Aparece ella con el pelo un poco revuelto y un traje y chaqueta negro y una camisa blanca impoluta. Dice Smith que Mapplethorpe sólo le puso un requisito y era que la camisa estuviera limpia y que el pelo estuviera, al menos, un poco hecho. La foto se convirtió en uno de esos iconos andróginos que Smith protagonizó durante los 70 y 80 en Nueva York junto con Robert Mapplethorpe y muestra en parte lo que era el trabajo fotográfico del artista: un juego de luces y sombras, la búsqueda de la perfección, una muestra disruptiva de los cuerpos.
La Galería Elvira González, en
colaboración con ‘The Robert Mapplethorpe Foundation’ inauguró el pasado 10 de
noviembre la exposición Robert Mapplethorpe. Elogio a la sombra en la
que muestran treinta fotografías en blanco y negro tomadas por el mismo
Mapplethorpe. Estas fueron tomadas entre 1977 y 1987, dos décadas en las que
estuvo experimentando a través de la fotografía en formato medio y Polaroid.
Fue en el 77 cuando el coleccionista Sam Wagstaff, con quien tenía una
relación, le regaló una cámara Hasselblad y desde entonces Mapplethorpe no paró
de retratar cuerpos musculados, rostros angulosos, personas a las que amaba,
flores lánguidas y vivaces, penes erectos, torsos desnudos.
| Robert Mapplethorpe Jack Walls, 1982 © The Robert Mapplethorpe Foundation. |
En la muestra, aparecen personas
con quien colaboró varias veces en su trabajo: William Burroughs, Lisa Lyon,
Robert Sherman, Jack Wall, Frank Diaz, Alistair Butler o Dennis Speight, entre
otros. También aparecen orquídeas, trigo, margaritas, una pierna de bronce
romana, sombras de cuerpos y flores que aparecen sobre luces. El escritor John
Fritscher, en un texto que escribe sobre Mapplethorpe, dice cómo el artista
estaba profundamente fascinado por Lucifer y la maldad. Robert decía “Quiero
ver el diablo en todos nosotros. Ese es realmente mi aliciente.” Jack Wall escribe
que las flores de Mapplethorpe eran como las Flores del Mal de
Baudelaire, tenían un calculado eco maligno, donde lo bello y lo oscuro se
desdibuja y se entremezcla. A su vez, estas flores también nos recuerdan a los
retratos que toma de la escena sadomasoquista en el Nueva York de la época, y
no es casualidad. Lo sexual y erótico se mezcla con lo prohibido y lo
conservadoramente visto como feo y provocador. Mapplethorpe propone un juego de
luces y sombras donde aparece lo explícito, pero también aquellos códigos -como
las flores- que suponen una negociación de la normatividad, lo que José Esteban
Muñoz nombraría como desidentificación, donde se reciclan elementos
heterosexuales para luego invertirlos y apropiarlos. Así pues, en la muestra
podemos ver una pequeña parte del universo de Mapplethorpe, en donde lo queer
y desafiante, explícita y ‘ocultamente’ se despliega en cada una de
sus imágenes.
Los retratos que tomó
Mapplethorpe fueron prácticamente casi todos realizados a hombres, menos en el
caso de Patti Smith o Lisa Lyon. En la exposición, la única mujer que aparece es
esta última. Mapplethorpe trabajó en numerosas ocasiones con Lyon, publicando
un libro de fotografías de ella en 1983. Fue la primera mujer en ganar una
competición de culturismo en Estados Unidos. A Mapplethorpe le interesaba que
su cuerpo musculado fuera socialmente entendido como masculino; un
cuerpo que no acaba de encajar en los estándares de belleza, que es de alguna
manera fronterizo y que a la vez impone. En una entrevista que le hicieron,
Robert dijo que, si hubiera nacido cien o doscientos años antes, hubiera sido
probablemente escultor. Los cuerpos de sus fotografías, como el de Lyon,
Sherman, Reed, Butler o Speight son como esculturas griegas contemporáneas,
donde la búsqueda de perfección de Mapplethorpe se traduce en cuerpos jóvenes y
musculados, que se entremezclan con los juegos de iluminación de luces y sombras,
denotando que la perfección también alberga oscuridad y miedos. No es
casualidad que una de las fotografías que aparecen en la muestra sea una pierna escultórica
de bronce, perfecta y fragmentada.
| Robert Mapplethorpe Roman Bronze Leg, 1978 © The Robert Mapplethorpe Foundation. |
El conjunto de la exposición en la Galería Elvira González es una buena muestra de una pequeña parte del trabajo de Mapplethorpe, en sus años fotográficos más activos y resulta una oportunidad para poder ver algunas de sus fotografías originales, de una calidad impoluta. Ya van cuatro exposiciones de la galería dedicadas a Mapplethorpe, pero en ningún caso resultan repetitivas o aburridas, ya que el trabajo de este artista, aunque tiene un interés muy grande por las composiciones y la técnica, también resulta profundamente emocional y evocador. Además, se tratan de imágenes que posiblemente muchas no habíamos todavía visto; las fotografías de Robert Mapplethorpe. Elogio a la sombra no son las más icónicas, por lo que, aunque podamos fácilmente identificar que se trata de su trabajo, también resulta de alguna forma novedoso. En definitiva, una ocasión para ver en primera persona algunos de los trabajos de una de las figuras más importantes del siglo XX.
Paula Lorenzo Chiva
Excelente. Muy bien contado y muy bien valorado. Pequeña errata: "se tratan de imágenes".
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