Leonor Serrano Rivas: magia e ilusionismo

Leonor Serrano Rivas 

Magia Natural

Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini: Espacio 1, Sala de Protocolo y Sala de Bóvedas

21 septiembre, 2022- 27 febrero, 2023

Magia natural de Leonor Serrano Rivas (Málaga, 1986) se expone actualmente en el Museo Reina Sofía. La exposición consiste en un conjunto de obras en diversos medios como la instalación, el video o el tejido que se presentan en tres salas diferentes. Fue acompañada por una performance a cargo de la artista titulada The Castle of Crossed Destinies, que refuerza la motivación de la muestra por repensar los límites entre la audiencia y la obra, la construcción de relatos y el entrecruce de tiempos y espacios.

Para dar un marco a este proyecto y poder entender mejor sus implicaciones hacia nuestro presente, es necesario mencionar que surge de la experiencia personal de la artista durante la pandemia del Covid-19. Es en este momento, en un contexto de constante cuestionamiento colectivo sobre los límites y capacidades de la ciencia, que Serrano Rivas se pregunta sobre la naturaleza contingente de nuestro paradigma científico actual: sobre las fórmulas de construcción de conocimiento que imperan y por tanto, también las que se quedan en los márgenes. Esta es por tanto, una propuesta artística que pretende funcionar como dispositivo, como ‘instrumento’, para desnaturalizar las representaciones científicas actuales y poder imaginar otras nuevas.


Vista de sala en el Espacio 1. Museo Reina Sofía. Imagen de la autora.

Con este punto de partida, Serrano regresa hasta mediados del s. XVI —el tiempo de Giovanni Battista della Porta—, un momento en el que la ciencia, la magia y la filosofía compartían intereses y operaban en campos comunes. Los métodos de cada ámbito se entrecruzaban y el límite entre lo especulativo y lo objetivo, así como del arte y la ciencia, no se percibía como algo contradictorio. De este momento, la artista recupera tres descubrimientos que en su momento ejercieron gran fascinación: la cámara oscura, la linterna mágica y la caja musical. Todos ellos fueron instrumentos creados por artistas o artesanos cuya función original recaía en entretener al público, pero que a su vez tenían la capacidad de abrir una ventana de imaginación a lo (im)posible. Además, estos aparatos serían posteriormente creaciones centrales para el desarrollo de la ciencia. En palabras de la artista, “Lo que intentaban era crear una nueva imagen, una imagen alternativa del mundo. Filósofos y científicos los miraron a ellos para crear el conocimiento científico tal y como lo conocemos hoy en día. Entonces, en este momento de crisis, parecía pertinente mirarlos, revisitar estos instrumentos para intentar restablecer estas bases de conocimiento, un nuevo conocimiento alternativo”.

La exposición se divide en 3 salas diferentes: el espacio 1, la sala de Protocolo y la sala de Bóvedas. Cada una de estas salas está dedicada a cada uno de los instrumentos mencionados, donde la artista realiza una reinterpretación del mecanismo original para contemporaneizarlo y hacerlo funcional a su objetivo crítico. Al entrar en las salas, la explicación teórica propuesta en los textos de pared da paso a una atmósfera sensorial que juega con la traducción de las diversas experiencias sensibles entre sí —luz se transforma en sonido, el sonido en materia e imagen visual—. 

Vista de Antesala de Protocolo. Museo Reina Sofía. Imagen de la autora.

La posición del espectador frente a cada una de estas instalaciones también condiciona la experiencia: la caja musical está presentada de forma que uno tiene que mirar hacia abajo para verla, la linterna mágica obliga a mirar hacia arriba y la cámara oscura se mantiene al mismo nivel que la mirada del espectador. Hay por tanto una atención a la composición del espacio y el rol del espectador dentro de este, siguiendo el interés de la artista por generar estructuras de teatralidad donde las personas que ingresan al espacio ocupan un papel activo en su propia experiencia.


Vista de antesala en Sala de Bóvedas. Museo Reina Sofía. Imagen de la autora.


Si bien las obras funcionan bien en tanto experimentaciones sensoriales, se podría señalar como problemática la rápida equivalencia entre imaginación y transformación social que la artista menciona como objetivo del proyecto en los textos y entrevistas ofrecidas. Obras como el video proyectado en el Espacio 1 tienen la capacidad de insertar al visitante en escenarios sugerentes. Los límites de la pantalla se exceden y junto a la conjunción de sonido e imagen, se crea un juego de traducciones sinestésicas. Sin embargo, considero que la reflexión teórico-formal a la cual nos transportan las obras se queda corta en su capacidad de expandir vías para repensar posibilidades de futuros alternos. 

Tablas de la Luna, instalación textil en la Sala de Protocolo. Imagen de la autora.

Teniendo en claro en todo momento que estamos frente a una obra de arte y no una propuesta propiamente científica y que por tanto la crítica no se erige desde una exigencia de coherencia literal, considero importante cuestionarse cuáles son las características que la creación de este imaginario alternativo tiene como base. Podría apuntarse a las implicancias ideológicas contenidas en el hecho de señalar la concepción premoderna de ciencia como un punto de partida y posibilidad para la reconfiguración de una epistemología diferente a la actual. La decisión de regresar a dicho momento histórico tiene sentido por ser el último en el que la línea divisoria entre arte y ciencia era más flexible y por tanto las posibilidades de poner a ambos campos a trabajar de forma conjunta más sencillas. No obstante, esto implica también adoptar la especulación, la magia o el ilusionismo como horizonte desde el que reabordar el presente. ¿Cuál es el tipo de paradigma de ciencia al cual la artista apunta en su propuesta, y cuáles son los que en esa elección se dejan de lado?

Con todo esto, considero que, aunque la muestra no termina de dialogar de forma efectiva con las ambiciones del comisariado, la exposición de Leonor Rivas Magia Natural consigue mover al espectador a replantearse los vínculos entre imaginación, arte y ciencia, así como las formas en las que ambas van ampliando horizontes. Complementaría aquí la mirada al pasado con una pregunta sobre el futuro: si la cámara oscura, la caja musical y la linterna mágica fueron algunos de los instrumentos que consiguieron expandir las capacidades imaginativas del s. XVI, ¿qué forma deberían tomar los dispositivos que desde nuestro presente histórico nos permitan ampliar nuestras capacidades cognitivas? 

Paula Eslava


Comentarios

  1. Muy bien. Tal vez algún comentario sobre la trayectoria anterior de la artista hubiera estado bien.

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