Infancias, recuerdos y arte.
El arte del juguete
Joaquín Torres García
Galería Guillermo de Osma
C. De Claudio Coello, 4. 1 izda. 28001. Madrid
8 de septiembre de 2022 — 16 de diciembre de 2022
Como bien nos cuenta Fernando Castillo Visca en la introducción del catálogo, todos los juguetes tienen siempre una conexión personal irrevocable que nos acompañará el resto de nuestra vida, sean o no artísticos, y eso los convierte también en arte sin la necesidad de ser de Joaquin Torres García, aunque en esta ocasión es justamente el detalle esencial.
Si bien la educación actual no ha virado todavía el ojo hacia las composiciones de juguetes de Torres García probablemente encontrarían una conexión directa con su manera de concebir la enseñanza a través de la libertad de transformación. Sus figuras, por mucho que hagan alusión a figuras, animales o formas determinadas permiten con su composición crear una variedad infinita de representaciones puesto que la mayoría eran intercambiables o con articulaciones, prácticamente sin límites.
Como podemos leer en el catálogo el propio artista estuvo influenciado por las teorías pedagógicas del momento como la de Decroly o Montessori; de haber sido más conocido en el ámbito educativo en este caso sería el método Torres García, que no suena tan moderno pero que probablemente es igual o si no más fascinante por su doble significación como obra de arte y como objeto pedagógico. Como con Montessori, la idea de Joaquín Torres García era plantear un sistema que capacita al infante para desarrollar sus funciones mentales, sensoriales y motoras mediante la autoenseñanza. Otra de las influencias del artista es Fröbel del que trasladaba sus formulaciones simbólicas y geométricas para plasmarlas en sus escritos sobre arte constructivo. Ambos abogaron entonces por la superioridad de la abstracción, de la creación sobre la imaginación, de la estructura geométrica sobre lo informe, la armonía sobre la desproporción, lo universal sobre lo particular o lo pertinente sobre lo transitorio como bien se especifica en el propio, además, en el propio catálogo.
Joaquín Torres García fue un artista uruguayo que practicó diversas disciplinas al que jamás se puede dejar de mencionar por su importante aportación artística al crear el universalismo constructivo, pero al que hoy necesitamos traer a coalición por otro de sus intereses más fascinantes, los niños y los juguetes con su marcada caracterización didáctica.
No se puede obviar al observar estos juguetes la época en la que el artista fue profesor y escribió el artículo L’Art a l’escola (El arte en la escuela) ya que planteaba que los alumnos pudiesen acercarse a lo real mediante el desarrollo de su propia visión sin interpretaciones intermediarias que les enseñasen ese proceso. Esto se llevaba a cabo mediante el dibujo e incluso la copia de yeso pero en ningún momento pretendía ser un proceso de abstracción si no que más bien pretendía acompañar a los alumnos en su interpretación directa de la realidad mediante sus formas.
Aún cuando esta obra con la que nos encontramos está establecida en unos parámetros muy concretos no se puede obviar la trayectoria de Torres García desde su juventud acercándose al modernismo —en el noucentisme catalán—y cómo conoció y trabajó con artistas como Gaudí para comprender lo polifacético de su trayectoria desde estos inicios hasta la creación del universalismo constructivo.
Ya no voy a pintar más. Voy a meter mi pintura en los juguetes
JTG, 1922
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| Obras de la exposición. Fotografía propia |
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| Obra de la exposición. Fotografía propia |
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| Obras de la exposición. Fotografía propia |
Adentrándonos de nuevo en el contexto de la exposición debemos entender que a partir de 1917 Torres García, localizado en Barcelona, estableció una conexión directa con la infancia como objeto filosófico y con una conexión directa con el arte. Los juguetes didácticos que hoy tenemos delante fueron entonces la manera en la que el arte dio lugar a un entorno pedagógico que permitió trasladar a los diálogos del momento la forma en la que los niños ven y comprenden el mundo.
Como bien menciona Castillo Visca, la cualidad desmontable y transformable de los juguetes era esencial para despertar el espíritu creativo e investigador de la infancia. Y probablemente, estando ante estas pequeñas obras nuestra propia infancia se ve tentada a interactuar con unos objetos que en apariencia tan sencillos transforman todo nuestro mundo y nos reformulan, casi desde sus propias partes movibles, como los humanos adultos que llegamos a ser, siempre en constante cambio.
En estas muestras no dejamos de ver la esquematización que caracterizó a su estilo constructivo cómo podemos ver en las siguientes imágenes.
La apuesta de la galería es resaltar la importancia de esta etapa en la obra artística de Torres García, que si bien no continuó explorando hasta el fin de sus días si ha supuesto un legado pedagógico al que todavía podemos acercarnos sin la necesidad de ir muy lejos.
Al final, esta apuesta nos demuestra también que el arte es algo que puede ir más allá de la propia imagen y que puede ser el puente de acercamiento de diferentes disciplinas y pensamientos así como también podemos observar gracias a esto las diferentes funcionalidades que puede poseer un objeto y sus diferentes vidas.
Aún siendo un autor recurrente en las exposiciones de la galería esta es en especial una muestra que nos acerca desde lo más sencillo a las diferentes facetas del autor y que las interconecta tanto como nosotros nos conectamos con nuestra propia infancia al observarlas. Las salas se convierten entonces en un patio de recreo de paso.
María Valls.



"como bien se especifica en el propio, además, en el propio catálogo". Hay que prestar atención antes de publicar. Estilo literario demasiado forzado. Frases demasiado largas. Puntuación incorrecta. Todo ello estropea tu crítica.
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