Glenda León en Juana de Aizpuru: el sonido de la naturaleza genera silencios

 

El tiempo es un sonido que no escuchamos”, Glenda León

Galería Juana de Aizpuru

C. del Barquillo, 44, 1º dcha, 28004 Madrid

5 de noviembre 2022 al 4 de abril 2023


Actualmente en la galería Juana de Aizpuru se puede visitar la exposición “El tiempo es un sonido que no escuchamos” de Glenda León (1976-), abierta hasta el 4 de abril de 2023.  Siendo esta su tercera vez exponiendo en la galería, se trata de un artista consagrada y reconocida internacionalmente, con obras en colecciones como el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou o el Museo de Bellas Artes de Montreal. Su trabajo se expande desde el dibujo al videoarte, incluyendo la instalación, los objetos y la fotografía. La artista trabaja sobre los umbrales entre lo visible y lo invisible, entre el sonido y el silencio, lo efímero y lo eterno. Este juego de alumbrar lo que se esconde, entre el sonido y el silencio, es precisamente lo que la artista presenta en la galería Juana de Aizpuru con su exposición.


Los intersticios que habitan los cuerpos, lo marginal y lo oculto son temáticas repetidas a lo largo de la historia del arte contemporáneo. En este sentido, Glenda León nos propone un recorrido plástico y musical que explora estos umbrales que se encuentran velados. Tomando como pretexto su formación en ballet clásico y su conocimiento musical, la artista despliega una iconografía de la naturaleza acompañándola de elementos musicales como cuerdas o líneas que hacen alusión al lenguaje musical. La exposición cuenta con dos salas, la primera sala  está compuesta de dibujos de formato medio que representan pentagramas sobre los que la artista coloca hojas de árboles o plumas de aves. En esta primera sala también encontramos una instalación site specific, que consiste en un pentagrama dibujado en la propia pared de la galería y sobre este, la colocación de una gran rama de árbol. “Escucha los árboles” da nombre a la obra, que nos advierte de una relación entre la música y la naturaleza. La segunda sala cuenta con obras que tienden más hacia lo sonoro, construyendo iconografías de lo astral y lo natural mediante cuerdas de instrumentos musicales, puntos u otros objetos como lunas y estrellas. Estas obras, realizadas todas ellas entre 2021 y 2022, conforman un corpus que nos habla del tiempo en suspensión, de los sonidos que se ocultan y de los discursos marginales.


Escucha los árboles (2022). Instalación. Lápiz y rama de árbol


La artista enmarca esta exposición en el contexto de emergencia climática actual. Apostando por una vuelta al protagonismo de la naturaleza, pone el foco en la importancia que los entornos naturales otorgan a los espacios que habitamos. En cuanto al elemento natural, estas alusiones compuestas por una luna en pan de oro, o una rama de un árbol colocada en medio de un lienzo, son vagas y no lo suficientemente consistentes como para crear una narrativa alrededor de la importancia de lo natural. Esta iconografía ingenua ha sido superada por artistas que toman los estudios posnaturales como marco filosófico y teórico para encauzar su trabajo plástico. Cuenta de ello es el Instituto de Estudios Posnaturales, que colabora con artistas que, mediante su práctica, ofrecen discursos críticos en torno a la situación actual de emergencia climática. Algunos ejemplos son Lola Zoido, que combina lo digital y lo natural; o Mónica Mays, que utiliza elementos naturales para elaborar sus instalaciones y cuestionar su vínculo con la Tierra. En contraposición, León nos presenta unos elementos naturales tan simples como cortos en su posibilidad de formación de un pensamiento profundo sobre cuestiones ecológicas. Por lo tanto, nos encontramos frente a obras que, tomando un pretexto minimalista, se nos presentan como simples tanto en su ejecución como en su pensamiento, tomando un discurso ecosocial autocomplaciente y blando; que más que crítico se torna comercial. 

 Vista de exposición. Segunda sala 


En todas sus obras, Glenda León hace que el visitante se acerque a la obra en primera persona desde una perspectiva poética. A través de la utilización de elementos cotidianos y reconocibles, el espectador revela por sí mismo el poder metafórico de los objetos. De esta manera, confluyen en su obra la esfera íntima y la pública, resignificando los objetos que nos rodean. En este sentido, una sorpresa se encuentra al acercarse a las obras de esta exposición: las cuerdas que conforman los cuadros pueden ser tocadas por el visitante. Sí es cierto que la experiencia de acariciar las cuerdas y generar sonidos es agradable y sorpresiva, encajando en teorías actuales del arte contemporáneo como los Nuevos Materialismos. Así, el juego de lo íntimo que se expone en la esfera pública es efectivo en este tipo de acciones. Sin embargo, este gesto de tocar la obra para que se revele una de las partes más importantes de su significado, problematiza enormemente el discurso de la artista. Aunque la exposición propone la vuelta al centralismo de lo natural “frente al antropocentrismo ensimismado”, como ella misma declama, las cuerdas de las obras poseen una agencia vicaria, de segunda mano, prestada a través del cuerpo que las toca y les hace producir el sonido. De esta manera, los objetos no tienen agencia propia, y se realza más si cabe este antropocentrismo que la artista pretende criticar. El mensaje de las obras, más que conciliador, se torna incongruente con lo que la artista pretende expresar y se queda frío en sus posibilidades interpelativas hacia el visitante. Más allá del juego de tocar las cuerdas, la obra no logra trascender de ese pequeño momento anecdótico.



Vista de exposición. Primera sala 

 

El conjunto de las obras funciona con fluidez y responde a una misma sensibilidad y criterio. Sin embargo, parece que prima la elaboración de un discurso candente y de relevancia mundial, otorgando a las obras un papel ilustrativo para encajar en ese molde temático; más que partir de la propia obra para generar unos lazos de significancia coherentes y atractivos estéticamente. 


Andrea Martín Castro 


Comentarios

  1. ¡Aleluya! Por fin una crítica negativa de una exposición. Enhorabuena, Andrea.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Los sonidos en el lienzo descubrir

"Fotos (Das Unheimliche)". Un tiempo parado.

Calificación final de la parte de prácticas de crítica