Geometría en la galería Ponce Robles
Desvanecidos II
Felipe Lavin
Galería Ponce Robles
C. Alameda 5, 28014 Madrid
Del 19 de noviembre de 2022 al 12 de enero de 2023
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En la Ponce Robles, se expone el
proyecto “Desvanecidos II” de Felipe Lavin (Santiago de Chile, 1987). Con
estudios en construcción civil y fotografía, parece haber decantado, en su
práctica artística, por la interacción entre sujeto y entorno (ciudad urbana o
espacio natural), tocando desde ahí ejes transversales como la geometría.
“Desvanecidos II” parte del trabajo en la residencia artística A.I.R Remote
(Svedje, Suecia) realizada en el 2019, aunque la exposición presenta obra de la
misma serie realizada entre el 2018 y el 2020.
La exposición presenta un conjunto de fotografías de gran formato y videos, desplegados a lo largo de los dos niveles de la galería. En ambos grupos, distribuidos indistintamente al medio, Lavin mantiene un recurso común: una especie de glitch que proyecta el valor cromático de ciertos elementos seleccionados de la composición —en su mayoría humanos— hacia arriba. Esto produce un efecto agudo de verticalidad sobrenatural que no es, sin embargo, verosímil en términos físicos, sino que alude al uso de herramientas digitales para su elaboración. En algunos casos, tal proyección escapa de los límites establecidos de la imagen, alcanzando mayor protagonismo y dando peso a la bidimensionalidad de la imagen. A pesar de esas cualidades es interesante que el despliegue digital desde el monitor parezca más adecuado que la fotografía impresa para mostrar el proyecto, pues da cuenta de la presencia del pixel y la luminosidad que terminan de centrar la mirada en lo digital y virtual, por encima de lo material.
Fotografía de obras en la exhibición. Registro extraído de la página de la galería.
El contenido de la propuesta,
según el texto de sala, ahonda en la despersonalización de la sociedad,
producida por la hipermodernidad, el hiperconsumismo y el hedonismo. En muchas
de las piezas, estas relaciones se cumplen. Por ejemplo, humanos caminando o
manteniéndose de pie en paisajes; aquí el contraste de texturas, formas e
incluso colores, es intenso. Muchas de sus imágenes presentan una clara
oposición entre la naturaleza y un sujeto que ha sido distorsionado por la
digitalización vertical que es irruptora en la imagen. En otras piezas el
paisaje es reemplazado por la ciudad, en donde la elección de contrastantes
fondos de color o espacios urbanos modernos marcan una dicotomía interesante en
la que la forma vertical distorsionada puede llegar incluso a integrarse bien
con la verticalidad de la ciudad.
Sin embargo, algunas imágenes
desentonan de esta relación binomia entorno-sujeto, al menos en las condiciones
que el autor propone en su texto. Por un lado, tenemos piezas en donde solo
aparecen espacios urbanos, casi en su totalidad proyectados hacia arriba. Aquí
entra una lógica interesante, pues se sobre entiende que la construcción y
existencia del entorno urbano entra también en las mismas lógicas de
hiperconsumismo. Sin embargo, el juego perceptivo se vuelve aquí un poco menos
pensado, y parece asomarse el que creo que es el principal interés del autor:
la variabilidad del ritmo y color de las líneas para formar composiciones
geométricas a partir de elementos ortogonales. Aquí resaltan los colores
escogidos, gamas de tonos que armonizan y adquieren un protagonismo en la
imagen.
Fotografía de obras en la exhibición. Registro tomado por el autor.
Otras piezas, quizás las más características de esta serie, son las de personas alineadas en una recta, cada uno proyectando su propia línea vertical. Estas piezas destacan nuevamente por lo mismo: ritmo y variación cromática. Estos elementos que parecen delatar el interés formal que hay detrás, resultan menos funcionales y más ornamentales. Hay una sutil referencia a códigos de barras que, teniendo en cuenta el tema de la exposición, podrían adoptar algo del discurso del hiperconsumismo, pero esta escasa referencia no es suficiente para afirmar que hay un comentario real sobre esta condición de la sociedad.
En suma, Felipe Lavin parece demostrar una inclinación por la geometría, que ha sido algo característico de su trabajo en los últimos años. Por ejemplo, en proyectos como Hilvanando el Sur / Sur Panorama (2018) podemos notar este intento por conciliar estructura urbana con composición modular o reticular desde una mirada amplia y casi impersonal. Pero en esta propuesta, tal negociación forma-contenido, parece haber priorizado el efecto óptico en desmedro del potencial contenido político que enuncia. Algo que lo evidencia es la multiplicidad de ciudades de las que parten las fotografías, que si bien dan cuenta de una suerte de no-lugar moderno y deslocalizado, también confirma su poco interés en la especificidad de un contexto y su situación política. Insisto, lo suyo es un interés por la geometría. Esto no es necesariamente algo negativo, sin embargo, el contraste con el texto de sala y las preguntas que plantea vuelven su trabajo débil para las lógicas de sentido sobre lo político. Pregunta él sobre el sujeto deshumanizado de la sociedad contemporánea: “¿Qué pasaría si saliera de pronto de esa cotidianidad y se viera inmerso en un escenario distinto que lo obligue a enfrentar sus orígenes? ¿Será capaz de observar y conectar con un mundo al que le dio la espalda? ¿Podrá descubrir su identidad o estará tan programado para una vida donde la inercia le impide cuestionar la forma en que conduce su existencia?” Estas grandes preguntas sobre la identidad y la existencia, son respondidas en la exhibición afirmando un sujeto ensimismado y abstracto fuera de la reflexión sobre su entorno, con figuras que por momentos terminan siendo lúdicas y hasta irónicas, que rompen con cierta solemnidad pretendida.
Raúl Silva


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Bueno. En la exposición no faltaban la crítica sociológica ni urbanística. No hay que olvidar que el artista tiene también formación como arquitecto. Es cierto que muchas de esas críticas a veces no consiguen más que una mera estetización de la protesta, pero muchas de las obras del arte contemporáneo adolecen de la misma falta. Me gusta tu valoración. Enhorabuena.
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