Espacio Mínimo. Tiempo Máximo.
3spacio Mínimo,
varios artistas,
Galería Espacio Mínimo,
Calle de Dr. Fourquet, 17
28012, Madrid
27.10.2022 - 21.01.2023
"Dado que el espacio es mínimo, hagamos que el tiempo sea máximo", decía el texto de Isidoro Valcárcel Medina para una obra expuesta en 1994, en el Espacio Mínimo de José Martínez Calvo y Luis Valverde. La galería, ahora bien consolidada en la calle Dr. Fourquet, se encontraba por aquel entonces en Murcia, en un espacio de solamente unos catorce metros cuadrados en lo que había sido la portería y habitación para las escobas de un edificio señorial. Valcárcel Medina, debido a aquella limitación espacial, optó por realizar una obra puramente sonora, un runruneo permanente de 142 horas que, aunque sonara confuso e inarmónico, se trataba de una composición meticulosa inspirada por varios sonidos de Murcia, su ciudad natal. Cómo no, también ésta obra conceptual de Medina se encontraba en esa línea de cuestionamiento de los modus operandi del mundo del arte, tanto a nivel de producción, distribución, compra y venta, o incluso de conservación y memoria.
![]() |
| ESPACIO MÍNIMO. Archivo de: Isidoro Valcárcel Medina, Espacio Mínimo. Tiempo Máximo (1994) |
Han pasado ya casi treinta años, y el archivo de aquella obra se expone ahora en Madrid, en un nuevo espacio que, si bien sigue siendo bastante "mínimo", al menos goza de dos plantas. De manera un tanto paradójica, lo que el artista escribió en aquel entonces se vuelve hoy más inteligible que nunca: "un trabajo desvinculado de su origen, su causa y su medio no queda totalmente legitimado. Por todo ello, esta obra es para aquí...y para quien la oiga entera...Y como es altamente improbable que ocurran esta obra es tan imprecisa como la vida misma". Cómo no, los aniversarios de las galerías suelen ser un buen momento para no romperse demasiado la cabeza con obra nueva y echar la vista atrás, o más bien echar la vista al almacén para revisar si se le podría quitar el polvo a alguna obra que pueda haberse revalorizado en el mercado. Pero, en el caso de la obra de Valcárcel Medina, sin poder asir la pieza en sí, la celebración por el 30 aniversario de la galería de Calvo y Valverde, '3spacio Mínimo', se ha conformado con mostrar el recuerdo de un momento clave de su historia, una colaboración con un artista consagrado que supuso un salto cualitativo para lo que aun constituía un proyecto humilde.
En su conjunto, la muestra retrospectiva se presenta como una celebración y un homenaje a los principales artistas que han colaborado con la galería las últimas tres décadas; un ejercicio de memoria donde se pretenden retomar trabajos clave y giros de inflexión de una galería que ha colaborado con más de 200 artistas. Precisamente por la inconmensurabilidad de dicho proyecto, por la difícil tarea de exponer en un espacio aun bastante mínimo treinta años de historia, los galeristas han optado por fragmentar la exposición en tres décadas: una primera desde sus comienzos hasta el 2002, una segunda desde el 2002 hasta el 2012, y una última, desde el 2012 hasta el presente. Los tiempos no son arbitrarios, sino que coinciden a su vez con las tres etapas significativas: un primer momento de comienzo y consolidación en Murcia; un segundo momento de traslado a Madrid, cerca de Helga de Alvear, junto con su apertura a ferias de mercado Asiático y colaboraciones de artistas como Liu Ding o Li Wei; y una tercera etapa, marcada sobre todo por la apertura al mercado latinoamericano y a la colaboración con nuevos artistas como Felipe Cortes o Mauro Piva, entre otros.
![]() |
| ESPACIO MÍNIMO. Nono Bandera, Puppet on a String (1997) |
Puede que el mayor reto de un proyecto de estas características sea el de realizar un relato cohesionado de la trayectoria de la galería a nivel expositivo. Afortunadamente, Calvo y Valverde consiguen comisariar una triple muestra que da la sensación, no solamente de mostrarse vigente y pertinente a día de hoy, sino también de una cierta cohesión de las obras en su conjunto. Por tomar como ejemplo la primera tanda, la de la década de los 90, la muestra exponía un interesante diálogo entre una quincena de artistas distintos, cada uno de una poética y forma de trabajo particular, pero unidos por un subyacente interés general por un arte desenfadado y subversivo, tanto a nivel formal como temático. Por ejemplo, la mayoría de ellos hacían hincapié en el cuestionamiento de los roles de género a través de prácticas artísticas gay y queer, o mediante la subversión de los propios lenguajes de los medios y géneros artísticos, todo ello con un eminente espíritu lúdico. Ahí estarían las fotografías de Miguel Ángel Gaüeca, parodiando la iconografía "femenina" del modelaje mediante desnudos de hombres; la divertida Puppet on a String (1997) de Nono Bandera, una intervención al estilo "cómic" de una típica escena kitsch de una cacería inglesa, alterando el imaginario machista clásico; o incluso la subversión formal de Liliana Porter en Ellos (y algunos otros) (1997), capaz de jugar de forma admirable con los límites del marco y la representación.
![]() |
| ESPACIO MÍNIMO. Antonio Murado, -ST, 1993 |
Además de dichas líneas generales de unión, éste formato expositivo también habilita un espacio para hacer visibles los puntos de divergencia discursiva que pueden existir entre artistas u obras que, a primera vista, podrían parecer cercanos. Este es el caso de las piezas expuestas por Antonio Murado y Lidó Rico. En un sentido superficial, las obras de ambos parecen tocarse, al menos con un rápido vistazo: ambas piezas parecen abstracciones de gamas cromáticas limitadas, con un marcado interés por la profundidad. Sin embargo, cuando uno se acerca a ellas se hace notar una interesante tensión, no solo por la divergencia de sus materiales, sino porque podrían condensar dos formas dispares de entender en qué consiste la abstracción. Por un lado, Lidó Rico se interesa por generar sensaciones un tanto inquietantes con moldes de su propio cuerpo, difuminando en un mar de formas lo que en realidad son pequeños miembros amputados. Por otro, la figuración que se esconde tras la profundidad pictórica de ST, de Murado, sugiere la visión de las profundidades de una lago, a partir de un fragmento de Robert Walser, concibiendo la abstracción casi como una puerta hacia lo sublime, y no tanto hacia lo siniestro.
Es con esto, junto con otros tantos e inesperados juegos de reflejos y divergencias, con lo que se encuentra uno, a veces, en el tiempo máximo de un espacio mínimo.
Txomin Lasa

.png)


Muy bien Txomin. Muy correcta tu crítica.
ResponderEliminar