En la profundidad el calor se fuga: Prouvost y las narrativas dislocadas

Laure Prouvost, En la profundidad el calor se fuga
Comisario: João Laia
La Casa Encendida
Rda. de Valencia, nº 2 
28012, Madrid

7 de octubre de 2022-8 de enero de 2023


He visitado la exposición En la profundidad el calor se fuga de Laure Prouvost, comisariada por João Laia, varias veces en diferentes momentos del curso. Una vez fui con las amigas, otra con el Máster, otra yo sola un domingo por la tarde, otra con mi amiga Irene después de un cumpleaños y luego otras dos veces sola. Tengo que decir que todas las veces he salido entusiasmada de la sala expositiva. Como si su lenguaje inconexo liberara un poco, las normas dieran absolutamente igual y todos los sentidos estuvieran entrelazados entre ellos: los colores con los olores, los sonidos con los objetos, el gusto con las imágenes.

El proceso de visita a la exposición ha variado según si la visitaba sola o con otras personas, pero el itinerario que más he repetido y que la misma Prouvost narra en un vídeo como el proceso de visita es la siguiente:  cuando entras en el pasillo de la exposición y caminas a la derecha está It, Heat, Hit (2010), el trabajo más antiguo de toda la muestra. En él, Prouvost te incita a concentrarte durante seis minutos. Es un vídeo profundamente sinestésico, donde el rojo huele, las imágenes las tocas y las traducciones son inconexas. Donde todo va a contrapelo y sienta genial. Cuando empecé la visita a la exposición con esta pieza me daba cuenta de lo que la experiencia expositiva iba a ser; una interpelación constante entre Prouvost y yo, entre la artista y la espectadora, donde tenía que tener activos los sentimientos y las emociones. Esta fue una de las cosas que más me gustaron de su trabajo; la implicación que se espera de quienes vamos a visitar su espacio. It, Heat, Hit (2010) combina amor y violencia, close-ups, cortes rápidos, sonidos fuertes de una batería y todo mientras te sientas en el suelo durante seis minutos con las piernas recogidas.

Al pasar esos seis minutos vas a la sala contigua. Aquí una guardia de seguridad te avisa de lo oscuro que está todo, “ten cuidado”. Escuchas de fondo la voz bajita de Prouvost, que luego pasa a ser más fuerte, y ves una serie de objetos sobre peanas que están siendo iluminados intermitentemente mientras la narración está en marcha. En esta ocasión me siento más desorientada que antes; me gusta la propuesta, aunque no consigo enterarme de todo lo que está diciendo Laure. Entiendo que también es la voluntad de la artista, crear desorientación a la espectadora y desear que simplemente se guíe por lo que ésta recibe sensorialmente.

Al salir de la sala bajo las escaleras y paso a un túnel de hojas de palmera secas. Tengo que decir que este cambio de pisos, de arriba a abajo, me desconecta un poco de la inmersión de la que vengo. Creo que la sala expositiva de La Casa Encendida es complicada para volverla completamente inmersiva. De todas formas, estas dificultades las intentan suplir con carteles que mantienen el sentido de la exposición por todo el espacio; en este intermedio pone “this  sign wonders what you are doing here”, y bajo y sigo el juego de Prouvost.

El túnel de las hojas de palmera huele fuerte y me recuerda a la infancia en mi ciudad, de nuevo vuelve la desorientación del espacio y a la vez la conexión emocional. Los caminos me conducen a tres obras más. Surrounding you es del 2022, es un capazo con ramas y hojas incrustadas y unas gafas de sol con realidad aumentada. Esta obra es la que menos me interesa de toda la exposición; siento que no añade nada nuevo, que se podría haber quedado como un elemento más de atrezzo, sin pretender ser nada más. Las imágenes que aparecen me aburren y tardo poco en irme de allí para llegar a A way to leak, lick, leek (2016).

Laure Prouvost, 'A Way To Leak, Lick, Leek,' 2016. Instalación. Vídeo HD con sonido estéreo. 8’25” © Laure Prouvost, VEGAP, Madrid, 2022. Foto: © La Casa Encendida/Galerna, 2022. 

La sala de A way to leak, lick, leek (2016) es el espacio que tiene un trabajo instalativo más elaborado. Al entrar oigo y veo una serie de jóvenes en Los Ángeles diciendo cosas inconexas y profundamente imaginativas. En medio de toda esa narrativa que parece más bien un sueño, la sala parece el escenario de un apocalipsis en el que el vídeo en bucle de Prouvost es lo único que ha sobrevivido. Al principio pienso que el suelo está repleto de agua y vacilo si tocarlo con los zapatos. Lo toco y es plástico. Todo es un juego en el que lo que parece que es no es y al revés; una chavala del vídeo dice que estará cubierta de tinta negra que gotea y una vaca le lamerá, que quiere que todos los coches sean lanzados directamente al mar, que recogerá los puerros que crezcan por el camino y lamerá la gasolina filtrada. Mientras tanto, aparecen imágenes que hacen realista ese sueño. Es interesante que sin imágenes esas narrativas seguirían funcionando potentemente, porque todo lo que cuenta Prouvost es muy visual. 

El último lugar al que entro es From the Depth, donde se ve proyectado el vídeo Four For See Beauties (2022), es inédito y co-producido por La Casa Encendida. La sala resulta muy cálida, encendida en rojo, con cojines grandes sobre el suelo donde te puedes tirar para ver la obra. Laure describe el espacio como un útero materno, como volver a las entrañas de donde has venido, como si la exposición fuera un círculo vital. Para mí, es el espacio y la obra más interesantes y sugerentes. Aparecen dos mujeres en una sauna con un bebé, lo tocan, posan un pulpo sobre su cuerpo. De repente, la profundidad del mar se mezcla con el calor de las madres y los lloros del bebé. Prouvost le promete al niño que lo va a cuidar mientras estoy hundida cómodamente en el cojín. Todo parece ideal, un sueño en el que por un momento el calor del vientre materno puede que esté ahí y en los recuerdos que inspira Laure con cada palabra e imagen. El bebé llora y llora y las olas siguen circulando. Los fluidos se mezclan: sudor, mar y lágrimas. Yo casi me duermo al lado de mi amiga Irene.  



Laure Prouvost, Still de Four For See Beauties © Laure Prouvost, VEGAP, Madrid, 2022

La exposición funciona no tanto por el espacio expositivo, sino especialmente por el trabajo de Prouvost, que es profundamente especial y sugerente. El conjunto expositivo considero que podría haber mejorado en ciertos aspectos, como en la desconexión durante la bajada de escaleras. Tal vez hubiera sido interesante cambiar la iluminación o jugar con algún otro elemento. De todas formas, el trabajo de Prouvost apetece y seguiría acercándome muchas otras veces más a ver sus piezas y sabiendo que cada vez me estarían removiendo cosas distintas. En la profundidad el calor se fuga es una muestra de todo lo que lo dislocado, emocional, amoroso, sentimental, sinestésico, onírico…podría ser. Y es toda una oportunidad para entrelazar recuerdos de una misma que una misma todavía no sabía que podía entrelazar. Puerros, besos, gasolina, peces, bebés, pulpos, mantequilla, amor, rojo, té, ...  


Paula Lorenzo Chiva

 

Comentarios

  1. Bueno. No está mal, pero es una reseña excesivamente descriptivia y escasamente valorativa. Simpatizas con ella porque dices que te suscita sentimientos y emociones indiferenciados. Tal vez el trabajo de la crítica consiste en focalizar esos sentimientos y esas emociones, y objetivarlos. Tratar de esclarecer cuál es la relación entre intenciones de la exposición y resultados obtenidos. No cuentas nada acerca de la artista: ni quién es ni de dónde viene ni cuál es su trayectoria.

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