En la profundidad el calor se fuga: la poética de la inconexión de Laure Prouvost
En la profundidad el calor se fuga, Laure Prouvost
La Casa Encendida
Rda. de Valencia, nº2
7 de octubre de 2022 – 8 de enero de 2023
“Las palabras para mí son muy poderosas visualmente, porque con las palabras las personas crean su propia visión. Solo estoy insinuando y sugiriendo posibilidades, la audiencia está haciendo su propia imagen en su cabeza”. De este modo, define Laure Prouvost (1978, Lille) su práctica artística. Anticipa a los espectadores la relevancia de la palabra, pero también la ambigüedad y la mutabilidad de un discurso en el que la narración, el lenguaje, el canto, las onomatopeyas y los susurros se alzan como protagonistas. A través de la concatenación de imágenes, sonidos y vocablos que sugieren e insinúan, pero nunca dictaminan, crea un régimen visual que no responde a la linealidad y que deja la puerta abierta a la imaginación del espectador.
Artista multidisciplinar formada en el Reino Unido, en Saint Martins y en el Goldsmith College, y galardonada con premios como el Max Mara Prize for Women (2011) o el Premio Turner (2013). Prouvost ha consagrado su trayectoria con méritos como la exhibición de un proyecto individual en el Palais de Tokyo (2018) o la representación de Francia en la Bienal de Venecia (2019). Una trayectoria en ascenso que la ha llevado a presentar, por primera vez, una muestra individual en España.
La Casa Encendida acoge – del 7 de octubre de 2022 al 8 de enero de 2023 – En la profundidad el calor se fuga, una exhibición en solitario de la artista francesa que, comisariada por João Laia, se presenta como una retrospectiva de su trayectoria. A través de cinco obras audiovisuales y explorando las posibilidades de intervención del espacio, Prouvost crea distintas instalaciones multisensoriales (environments) en las que diluye las fronteras entre lo real y lo ficticio, logrando que se produzca un diálogo constante entre lo que ocurre dentro de la pantalla y lo que sucede fuera. Todo ello, en un proceso de resignificación y negociación constante entre significados y significantes. Las imágenes, en apariencia inconexas, resultan ser fuente de multitud de interpretaciones y de una vorágine de sensaciones capaces de invadir a quienes las contemplan. Además de la visualidad, la palabra ejerce, también, una presencia constante en el trabajo de la artista: llevando a equívoco, introduciendo el humor, generando disonancias o apostando por la descripción más literal y objetiva de las imágenes que acompaña.
Pese a la ausencia de un itinerario específico – debido a la distribución espacial de La Casa Encendida – uno de los modos de recorrer la muestra es siguiendo el orden alfabético de las salas. Con esta lógica, el primero de los espacios es la Sala B, que alberga la pieza más antigua de la exhibición: It, Heat, Hit (2010). Se trata de un vídeo de siete minutos construido mediante la yuxtaposición de grabaciones cotidianas filmadas por la artista (una rana nadando, una calle nevada, primeros planos de flores) que se proyecta en una sala a oscuras. Una voz en off acompaña las imágenes, introduciendo una declaración de intenciones en la que el amor y la violencia están en tensión constante. A medida que se suceden los fotogramas, el tono de la película se va recrudeciendo, sin llegar a hacer enunciaciones directas, la pieza se vuelve especialmente inquietante debido a las decisiones tomadas en el montaje, como el incremento de la velocidad o el uso de determinados recursos sonoros.
En la profundidad el calor se fuga, Laure Prouvost (2022). Proyección del vídeo It, Heat, Hit (2010). Imagen de La Casa Encendida/Galerna.
En el siguiente espacio – Sala C –, se encuentra la instalación End her is story (2017). Se trata de una inmersión en la más absoluta oscuridad, donde los objetos que la componen – posados sobre pedestales – pueden percibirse únicamente cuando les llega una ráfaga de luz, haciendo que estos aparezcan y desaparezcan a medida que avanza la narración. La voz que articula el discurso teatralizado de la pieza es la de la propia artista, que, recurriendo constantemente al susurro, elabora un relato en el que el humor tiene cabida, las palabras se transforman y las frases se alargan hasta el punto de hacer que el espectador se pierda. Mediante la introducción del discurso teatralizado, se personifican los objetos que alberga la sala, que son de lo más dispares: fruta, papel de aluminio, una pantalla de ordenador, ramas, mantequilla, una dentadura.

En la profundidad el calor se fuga, Laure Prouvost (2022). Instalación End her is story (2017). Imagen de La Casa Encendida/Galerna.
Las salas B y C, situadas en la entreplanta, son solo el inicio de la exposición, un ejercicio preparatorio imprescindible antes del descenso a la planta baja. Sin embargo, el trayecto a través de las escaleras, que conecta unos espacios con otros, supone una breve desconexión del universo diegético de la artista en el que, inevitablemente, uno termina inmerso después de la contemplación de las dos primeras piezas. No obstante, este breve momento de ruptura con el imaginario de Prouvost es solventado mediante la creación de un espacio intermedio entre las salas de la entreplanta y las de la planta baja. Antes de llegar a las salas D y E, aguarda al espectador una pieza de realidad virtual – instalada en un pasadizo construido con cañas y ramas secas – que lo transporta a un desierto invertido: Surrounding You (2022). Este tercer espacio es el que retoma la conexión con el universo visual y narrativo de la artista, sin embargo, cabe mencionar que es el que menos vínculos mantiene con el resto de producción expuesta; no solo porque no se trata de una proyección de video, sino – y especialmente – por la ruptura con elementos que son una constante en el resto de salas como el protagonismo de la palabra o las capas de significado que se suman a través de los recursos de montaje (como la velocidad, la repetición o los elementos sonoros).
En la profundidad el calor se fuga, Laure Prouvost (2022). Pasadizo que conduce a Surrounding You (2022). Imagen de La Casa Encendida/Galerna.
Este pasadizo conduce a la sala D, donde se proyecta la pieza A Way To Leak, Lick, Leek (2016), un audiovisual de ocho minutos con sonido estéreo. Filmada en la ciudad de Los Ángeles, la cámara sigue a un grupo de adolescentes que, en torno a un automóvil, mantienen una conversación que, pese a la cotidianidad de la escena, se vuelve delirante. Los jóvenes narran una sucesión de deseos fantasiosos que parecen irrealizables (“mataremos a los peces que se están comiendo las frambuesas”; “agarraré a ese pájaro cantor y le arrancaré las plumas con los dientes”; “con mi mano hundida en la tierra, sentiré el latido del planeta”). Pero los fotogramas de la película los convierten en deseos posibles. La dinámica en torno a la que se construye la pieza audiovisual es la siguiente: los jóvenes verbalizan sus anhelos más descabellados y las imágenes los satisfacen, convirtiéndolos en realidades tangibles. Todo aquello que pronuncian de viva voz llega a producirse, transforma el entorno que habitan y lo convierte en un lugar en el que realidad y ficción se entrecruzan y llegan, incluso, a fusionarse. Lo llamativo de la sala D no reside únicamente en la proyección. La confusión entre realidad y ficción presente en el audiovisual trasciende la pantalla y se convierte en una sensación que el espectador experimenta en primera persona, debido a la forma en la que la artista interviene el espacio expositivo. No se trata de una sala oscura como ocurre con los espacios que la preceden, sino de un emplazamiento que, en un primer vistazo, parece cubierto por agua en la que flotan objetos que, nuevamente, son de lo más dispares: cáscaras de huevos, vasos de café, colillas de tabaco, auriculares, envases de pastillas. Frente a las restricciones de movimiento que el visitante asume de forma tácita – entendiendo que, por el bien de la obra, no puede pisar el agua –, se produce una irrupción de la realidad que parece completamente fantasiosa. Uno cae en la cuenta de que no se trata de agua, sino de una resina formulada para simular la apariencia del agua y, en este momento, es en el que se establece una conexión innegable entre espectador y protagonistas del film. El visitante tiene la oportunidad de satisfacer ese deseo latente que es tan delirante como los deseos de los jóvenes de la película: caminar sobre el agua.
En la profundidad el calor se fuga, Laure Prouvost (2022). Proyección del vídeo A Way To Leak, Lick, Leek (2016). Imagen de La Casa Encendida/Galerna.
El espacio en el que concluye la muestra es la sala E, con la instalación From the Depth (2022), donde se proyecta la pieza Four For See Beauties. Evocando una sauna finlandesa, aparecen como protagonistas del audiovisual imágenes recurrentes en el trabajo de la artista – pulpos y calamares – combinadas con fragmentos en los que se ve a la hija de Prouvost, que en el momento de la filmación tenía tres meses. Se hace uso de recursos que, en este punto de la muestra, pueden advertirse como señas de identidad de la artista, tales como la concatenación de imágenes en apariencia inconexas, el susurro como mecanismo narrativo o la confrontación entre palabras y visuales. Oscilando entre lo humano y lo animal, la pieza audiovisual indaga sobre el origen de la vida. Esto no se percibe únicamente en las imágenes yuxtapuestas, sino en la configuración misma del espacio en el que estas se proyectan. La artista procura que la sala se asemeje al útero materno. Para ello, se sirve de la iluminación – que tiende a las tonalidades rojizas –, pero también de los objetos que dispone frente a la proyección: cojines que inducen la distribución de los espectadores en el espacio, pero también determinan su posición corporal – confortable, relajada, aludiendo a las sensaciones de bienestar que se asocia al útero materno.
En la profundidad el calor se fuga, Laure Prouvost (2022). Proyección del vídeo Four For See Beauties en la instalación From the Depth (2022). Imagen de La Casa Encendida/Galerna.
En suma, pese a no ser una retrospectiva al uso como promete la muestra y a pesar de las limitaciones que impone la arquitectura del espacio expositivo, En la profundidad el calor se fuga permite un acercamiento a la obra de Prouvost y una familiarización con su universo visual. Las piezas expuestas conforman una retahíla de confrontaciones (amor-violencia; realidad-ficción) que, a través de las imágenes aparentemente inconexas y con la voz teatralizada o susurrada como hilo conductor, interpelan al espectador, invitándole a deshacerse de toda significación convencional de las imágenes y las palabras en favor de una apertura sensorial y conceptual a las múltiples interpretaciones que encierra cada obra.
Claudia Luque




Tu comentario está muy bien escrito, pero la crítica resulta más descriptiva que valorativa. Concluir que una exposición de Laure Prouvost permite un acercamiento a la obra de la artista no parece muy prometedor. Al final no sabemos si la exposición te gustó o no te gustó, si es buena o mala. Al igual que el espectador en la sala del video A Way To Leak, Lick, Leek (2016) tú tampoco te mojas.
ResponderEliminar