IDEAS DESVANECIDAS

Desvanecidos. Artista en residencia II. A.I.R. Remote, Svedje (Sweden)
Artista: Felipe Lavín
Comisario: Raquel Ponce y José Robles
Galería PONCE+ROBLES
Alameda 5
28014 Madrid
19 de noviembre de 2022 — 12 de enero de 2023


Esta exposición de la Galería PONCE+ROBLES presenta las fotografías y vídeos del artista chileno Felipe Lavín, con un texto de sala escrito por el propio artista, por lo que vemos una intervención curatorial mínima. Esta exposición reúne trabajos que realizó durante la residencia artística A.I.R. Remote en la ciudad de Svedje en Suecia, dirigida por el artista Juan Castillo durante mayo de 2019. Estos trabajos se iban a presentar en 2020 en la Konstfack de Estocolmo, con financiación del gobierno chileno y la embajada chilena en Suecia. Esta exposición fue cancelada debido a la pandemia y ahora la galería madrileña la trae a la capital junto con trabajos anteriores y posteriores de la serie DESVANECIDOS (2018–2022). En la exposición encontramos vídeos y fotografías de ciudades del mundo como Madrid, Montreal, Svedje, Estocolmo, Frankfurt, NYC y CDMX. 

Felipe Lavín, nacido en Santiago en 1987, estudió Construcción Civil en la Universidad Católica de Chile y realizó talleres y cursos de fotografía en la misma universidad. Durante un intercambio en Canadá en el año 2010, estudió fotografía digital en la Universidad de Montreal donde nació su interés por las imágenes urbanas y de arquitectura. En esta exposición apreciamos su trabajo de fotomontaje y fotografía digital con el foco en la arquitectura urbana, en un estudio de líneas, perspectiva y geometría. Esta simetría es un elemento que se repite en todas sus obras y muestra cómo ésta se manifiesta de manera orgánica en la ciudad y se relaciona con su entorno. 

Encontramos varios tipos de obras diferenciadas en la exposición, por un lado aquellas fotografías de espacios urbanos en las que a mitad las formas se cortan y se estiran creando bandas de color plano y otras en las que esto le sucede al artista que camina por un espacio natural. Esta contraposición entre espacios urbanos y naturales tienen en común esta técnica visual que sirve para estirar las figuras hasta más allá del espacio de la obra, referenciando este "desvanecimiento". Una visualidad que también remite a cómo vemos a los demás cuando paseamos por las calles de la ciudad y estamos mirando hacia abajo, hacia la pantalla de nuestro móvil, lo que provoca que nunca lleguemos a ver el rostro del resto de transeuntes. Lavín pretende así realizar una reflexión sobre cómo el ritmo de vida actual nos lleva a una tensión entre ser individuos y formar parte de una masa. Nuestra identidad es difusa mientras deambulamos por los conocidos como no–lugares o espacios liminales, aquellos lugares propios del urbanismo contemporáneo que se repiten en ciudades de todo el mundo sin expresar una identidad geográfica propia. Espacios de tránsito como metros, aeropuertos o autopistas, solitarios y deshumanizantes ya que son imposibles de habitar. Así, este desvanecimiento de los individuos de sus obras reflejan la deshumanización del individuo y cómo éste es absorbido por la globalización y los avances tecnológicos. Por otra parte las imágenes donde el individuo sale de la ciudad y se encuentra en la naturaleza invitan a pensar en si, inmerso en un escenario no urbano, el ser humano puede reflexionar de otra manera sobre su identidad y conexión con el mundo. 

Al menos, esta es la intención conceptual del artista. Sin embargo, la reflexión filosófica que pretende inspirar parece quedar recluida al texto de sala, mientras que las obras en sí no terminan de inspirar una reflexión interesante. La sencillez técnica y la poca sutileza de la metáfora —representar la pérdida de identidad con un desvanecimiento del individuo literal visualmente— provocaron en mí cierto aburrimiento. Quizás lo más interesante a nivel visual se encuentra en las instalaciones de vídeo, en las que él —desdibujado utilizando la misma técnica visual que en todas sus obras— camina en el espacio entrando y saliendo del marco, puede resultar divertido imaginar que caminamos junto a él como un individuo desdibujado más. Este tipo de instalaciones también inspiran a reflexionar sobre hasta qué punto es efectivo criticar la hipertecnologización de la sociedad y cómo ver el mundo a través de pantallas nos deshumaniza a través de, precisamente, una pantalla. No resulta claro si esto es una intención satírica consciente del artista o no. Aquí me planteo también si la exposición habría ganado en interés con una intervención comisarial más marcada y un texto de sala complementario al del propio artista, que acaba resultando pedante.

Resulta curioso que la exposición está disponible para ser vista a través de la herramienta de visualización en 3D del espacio que se ofrece en la web de la galería. Una vez más no queda claro si esta sería una forma de visita aceptada o coherente con las ideas de Lavín. Eso sí, aunque confuso, puede ser más entretenido que visitar físicamente la exposición.

Fig 1. Fotografía de la primera sala de la exposición. Autor: Galería PONCE+ROBLES.


Clara Gil Fuentes



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