BUSCANDOLAOBRAARTÍSTICA
“COMO
UNA MÁQUINA DE COSER EN UN CAMPO DE TRIGO”,
Francesc Tosquelles
Museo Reina Sofía, edificio Sabatini, 3º pta.
Comisariado: Joana Masó y Carles Guerra
C. de Sta. Isabel, 52, 28012 Madrid
28 de septiembre 2022 – 27 de marzo 2023
Francesc Tosquelles en el jardín del Hospital Psiquiátrico de Saint-Alban-sur-Limagnole.
C. 1944-1945. Fotografía: Román Vigouroux, colección de la familia Ou-Rabah
Tosquelles. Reproducción fotográfica © Roberto Ruíz.
AccederalaexposicióndedicadaalpsiquiatracatalánFrancescTosquellesyvereldesplieguedeinformaciónarchivísticaquecontienenlasquincesalasseproduceoporserunexpertoenlamateriaysevisitaexprofesoporhabersidoinformadopreviamenteporelcolegadeturnoosedebaalazarquecaprichosohayahechocoincidiralvisitanteesporádicoquetrasvérselasconelGuernicasehatopadoporfortunaoerrorconlaantológicaaTosquelles.
Sea de una forma u otra, si hay intención de profundizar en ella, es
indispensable programar una visita individual y concienciar a la familia y
amistades que, de no haber noticias -ya generen en ellas tristeza o deleite-,
no será por naufragio marítimo. De no
quedar prendados en los primeros cinco minutos, el visitante tardará más tiempo
en encontrar el pasaje que conecta los edificios Sabatini y Nouvel que, en
re-correr las quince salas.
Sirva la introducción como intento replicante de la muestra, siendo ya
preavisado, que sea la voluntad del lector quien decida continuar o no,
discurriendo la vista por las siguientes líneas. Agradeciendo de antemano
cualquiera de las dos sinceras opciones…
…nos
situamos. Se trata de una exposición retrospectiva que ensalza la figura y
labor de Francesc Tosquelles (Reus,1912-1994). El Reina Sofía, siguiendo su
línea discursiva de los últimos tiempos, pretende interpelar una nueva visión
de lo que representó el exilio por la Guerra Civil Española. No se puede menos
que alabar y agradecer que desde las instituciones se desvele a la sociedad -mediatizada
aún por discursos neofascistas, que de tanto repetirse por los vencedores y sus
“democráticos” sucesores, y que como hiedra abarcan esferas políticas, religiosas,
empresariales o de apellidos elitistas, han ido calando como auténticos en un
amplio espectro de la sociedad-, una realidad que sigue enterrada en cunetas y
hatillos al hombro. Ahora bien, ¿es correcto que un museo de arte contemporáneo
sea el conducto de tal cultivo didáctico? Sin duda, no sólo puede, sino que
debe acercar el conocimiento de la historia desde la perspectiva artística. Las
arenas movedizas pueden surgir, cuando el voluntarioso mensaje fagocita a la
obra de arte o cuando la Historia del Arte como disciplina, muta, se apropia y
desplaza la obra artística del cubo blanco.
Vista de la exposición Francesc Tosquelles. Como una máquina de coser en un
campo de trigo. 2022
En su
“cruzada anticruzada” la dirección del Reina nos trae a un no artista, a un
psiquiatra, representante intelectual y marxista de la diáspora española al
finalizar la guerra y que pasó, como tantos otros, por los campos de
concentración franceses. Tosquelles, como nos irá desvelando la muestra,
destacó por su relevante trabajo terapéutico realizado con los enfermos
mentales y la transformación que impulsó en las instituciones psiquiátricas a
lo largo de su vida. Vamos a encontrar algún testimonio artístico (cuadros,
dibujos o tallas), proyecciones audiovisuales (documentales, entrevistas, y
grabaciones performáticas), pero sobre todo una amplia y densa muestra archivística
de recopilación histórica: fotografías de archivo, libros, postales, carteles,
etc. Como paradoja, que puede ilustrar cómo han ido evolucionando algunas
políticas museísticas subordinando la obra de arte frente a lo que subyace de
ésta (en el 2022 El Reina Sofía adquiere el archivo Lafuente por veintinueve
millones setecientos noventa y cinco mil cuarenta y cinco euros y veintiún
céntimos), nos encontramos dos cuadros del “artista”. Como muestra un ...
Exposición
temporal e itinerante, que ya ha recorrido el Museo de Arte Moderno y
Contemporáneo El Matadero, de Toulouse, el Centro de Cultura Contemporánea de
Barcelona (CCCB) y tras Madrid, se trasladará a Nueva York, al Museo de Arte
Popular Americano. El título de la exposición “Como una máquina de coser en un
campo de trigo”, tuvo como fuente de inspiración la frase surrealista que
define la belleza de Conde Lautréamont (poeta uruguayo, 1846-1870,
Isidore Lucien Ducasse): bello como el
encuentro fortuito de una máquina de coser con un paraguas en una mesa de
disección.
La exposición
pretende reconocer las aportaciones que Tosquelles realizó a la modernización
de las instituciones psiquiátricas desde el psicoanálisis y sus ideales marxistas.
Abriendo -literalmente- el manicomio a la sociedad a través de las prácticas
artísticas de los internos (pintura, música, teatro…). Democratizando las
relaciones entre los internos a través de la creación de un club en torno al
cual se generaban actividades como cineclubs, excursiones,
conciertos, grupos de lectura y teatro, fiestas… Sin
desdeñar la labor que ejerció ofreciendo el hospital como refugio y escondite
de la Resistencia francesa, de judíos y marginados perseguidos por los
nacionalismos totalitarios. Esta heterogeneidad de orígenes geográficos y disciplinares
resultó prolífera y enriquecedora para todo el personal integrante del centro.
Haciendo un
esfuerzo más deductivo que intuitivo por la disposición del material por las
laberínticas salas, la muestra se rige por el binomio espacio-tiempo: Guerra
Civil y Posguerra, campo de concentración en Septfonds (Fr), exilio en el
hospital de Saint Alban, II Guerra Mundial y gobierno de Vichy durante la ocupación
nazi. Vertebrando su porqué en el maridaje que Tosquelles llevaba a cabo en el
triángulo institución-internos-prácticas artísticas.
La Barcelona
republicana que conoce Tosquelles en los años 30, es refugio de intelectuales
judíos -incluidos psicoanalistas- huidos de la persecución nazi, se la llegó a
denominar “la pequeña Viena”. El Instituto Pere Mata, manicomio privado de
la alta burguesía de Reus, contrata a un entusiasta y revolucionario recién
licenciado Tosquelles, que inspirado por experiencias de la vanguardia
psiquiátrica alemana y la tesis de J. Lacan que pretende difuminar la oposición
entre lo normal y lo patológico y despatologizar la paranoia, critica desde sus
inicios los muros de los manicomios, tanto físicos como sociales, despreciando
la mentalidad burguesa que distanciaba a los médicos de sus pacientes. Su
objetivo, curar a la institución y cuidadores, desde su punto de vista, los
verdaderos enfermos.
Haciendo uso
de la expresión picaresca “a colación”, fondo de saco que permite salir por
peteneras, con una loable pretensión contextualizadora y un cuestionable “tirar
de archivo”, las salas con acrobáticas torsiones de cintura, van nutriendo -y
saturando- al visitante con variopintas piezas: carteles de la II República, la
Guerra Civil del Bloque Obrero y Campesino (BOC) y del Partido de Unificación
Marxista (POUM) en que militó Tosquelles; periódicos murales realizados en
hospitales militares; carteles sobre salud y solidaridad; información sobre los
seis principales campos de internamiento en Francia, más profusamente sobre el
de Septfonds por haber permanecido durante tres meses Tosquelles, coincidiendo con los pintores republicanos
José Roa, Bonaventura Trepat, Josep Martí Aleu y Josep Ponti Maste y donde en
condiciones precarias crea una unidad psiquiátrica; documentación sobre la
labor y avances que realizó en los 20 años que estuvo en el hospital de Saint
Alban, ubicado en el sur rural de Francia; una recopilación de más de 500 cintas
con las grabaciones de 30 años de trabajo con los pacientes; proyecciones en
bucle con entrevistas, reportajes, cotidianidades o performance; vitrinas;
vitrinas; y más vitrinas. Destacar entre éstas, por su reclamo visual y
renombre, la que acoge el libro de Tristan Tzara ilustrado por Joan Miró.
Como buscando desvirtuar el talante de algunos párrafos precedentes, la exposición -con recato- riega la vista del espectador con obra artística: cuadros y dibujos de internos del hospital como Marguerite Sirvins, Benjamin Arneval o Aimable Jayet; ilustraciones de Gerard Vulliamy; un film del director de cine Mario Ruspoli; tallas de madera de Auguste Forestier, interno 40 años tras descarrilar un tren y en el que se fijó el artista Jean Dubuffet, acuñando en los años 40 al arte no afectado por la cultura “Art Brut”; cuadros de Henri Michaux, Karel Appel, y el propio Dubuffet, artistas en los que influyó el arte psicopatológico que amparaba y fomentaba Tosquelles; o de pintores refugiados españoles, Miguel Hernández (no el poeta), de Gironella o José García Tella.
Para
terminar, una cita: Cuando nos paseamos por el mundo, lo que cuenta no es la
cabeza, son los pies. Saber dónde pisas, promulgaba como lema Francesc Tosquelles.
El saber qué se ha pisado en la retrospectiva organizada por el Reina Sofía, es
un contumaz eco que no siempre encuentra respuesta. ¿Estamos en un museo de
arte contemporáneo o en las tripas documentales preparatorias de Informe
Semanal?
Autor: Joan Arnau



"exproceso" se escribe "ex profeso". "exporádico" es con ese: esporádico. La frase inicial es muy divertida, pero ojo con la ortografía. La crítica está muy bien. Escritura experimental que también tiene sus riesgos. Me ha gustado.
ResponderEliminarIncomprensible e injustificables las faltas (ya corregidas) Gracias por el comentario, me alegro y mucho haber acertado, no niego que dudé si estaba actuando correctamente. Siento que no siempre encaja mi forma de pensar, interpretar y crear. Reitero las gracias.
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