Mira Bernabeu, de la crisis al aburrimiento

…de la crisis al riesgo… 

Artista y comisario: Mira Bernabeu 

Galeria Fernando Pradilla

Calle de Claudio Coello, 20, 28001 Madrid

del 27 de octubre 2022 al 10 de diciembre 2022




En 2012, la performer Jacqueline Traide se convirtió en cobaya humana y soportó un día entero los mismos experimentos que los animales de laboratorio. Desde la calle, los transeúntes londinenses contemplaban atónitos cómo el escaparate de la tienda de cosméticos "sin crueldad animal" Lush se había transformado en una cámara de tortura. La actuación fue impactante y dio que hablar.

 

Podríamos pensar que la obra comprometida de Mira Bernabéu se sitúa en la misma línea, transformando el escaparate de la galería Fernando Pradilla en el escaparate de una concept store para mostrar los archivos de su performance anticapitalista realizada en 2021 en el marco de su exposición "...de la crisis al riesgo...". El artista valenciano nos propone una fusión de dos de sus proyectos para representar, en palabras de la galería, "una travesía entre crisis": una crisis personal con Estado de incertidumbre (2017-2019) y la crisis del COVID en Microrrebeldías (2019-2022).

No es la primera vez que encontramos a Mira Bernabéu en el espacio Fernando Pradillo, en 2011 presentó la exposición comprometida “Inmigratas. Esa palabra no existe”. El artista, licenciado en Bellas Artes por la universidad Politécnica de Valencia y en el Goldsmith’s College en los años 90 también comisaría sus propias exposiciones, siendo ésta su quinta vez. En general, su trabajo profundiza en los aspectos relacionados con la participación del espectador y su reacción ante los temas de carácter social con un foco en la práctica de la performance y los retratos de grupo. Es lo que trata de transmitirnos en esta doble exposición.

 

Desafortunadamente, el impulso subversivo y crítico del proyecto Microrrebeldías es frenado por el proyecto más íntimo de Estado de incertidumbre que parece menos pertinente. Asimismo, la escenografía de la exposición es desigual, comenzando con un fuerte statement, pero terminando en una confusa disposición de obras que cuesta que resuenen. Sin embargo, la exposición en su conjunto es un bello homenaje a la práctica del collage y se reconoce una cierta similitud en la ejecución con la obra de Hannah Höch, a quien está dedicada la exposición.

 

Instalación de Microrrebeldías. Créditos: galeria Fernando Pradilla. 


La primera sala presenta la instalación de su performance Microrrebeldías. La pandemia lo justifica todo. Serie Mise en Scène XVIII. La  obra es impactante, provocadora. Aunque se habría agradecido un contexto y una explicación de la actuación, con un artículo de periódico habría bastado. Se trata de una manifestación antirrepresiva y anticapitalista realizada en diciembre de 2021 que acaba en un teatro de Barcelona donde los cuerpos se mueven juntos para crear cuadros vivientes que el artista captura en directo.

 Capas y máscaras de la Comedia dell’Arte están dispuestas para atrapar la mirada como en las vitrinas de una tienda, una disposición del archivo, los vestigios de una acción convertida ahora en instalación. Cuando uno pasa por delante de la galería, no ve arte sino otra concept store más aficionada a las estructuras metálicas. La puesta en escena hipercapitalista del arte como tienda de ropa se vuelve en un grito anticapitalista con eslóganes de marketing cutre que resuenan en la obra: “compro oro” y “dinero al instante” se fusionan con palabras que encapsulan los malestares del siglo como “depresión” o “malestar”. Aquí todo está a la venta, desde el oro familiar hasta la ansiedad. Una siniestra sensación de familiaridad recorre las consignas, quizás porque nos recuerdan a las similitudes existentes entre crisis económica y crisis vital.


Fotografía de la performance en el teatro Romea de Barcelona. Créditos: cuenta instagram del artista. 


Encajados en esta casita del gran Capital que es la instalación, se pueden observar dos vídeos realizados durante la performance. La similitud de las obras (los Desastres de la Guerra y los Caprichos) con las estampas del mismo Goya, desde la puesta en escena de los cuerpos hasta la ropa, es evidente. Se puede incluso vislumbrar una fuerte denuncia a la Inquisición, en la cual se habría convertido el gobierno durante la pandemia. 

La instalación se completa con una serie de fotos tomadas por el artista durante la representación, cuya disposición recuerda a una historia en imágenes, con un principio en un escenario vacío y un final en la puerta del jardín. La obra subraya así al espíritu de Ubu Rey, el absurdo de la gestión de la crisis durante la pandemia.

 

Esta parte de la exposición bastaba por sí sola. Bernadeu podría haberse detenido aquí y haber elegido una galería más pequeña. Después de este panfleto visual, ¿qué podemos esperar? La segunda habitación parece más plana, el azul Klein de sus paredes, agresivo. El aliento que ofrecía la primera sala se estrella contra las mismas palabras que hicieron vibrar la primera instalación. Aquí, se trata de la crisis personal que atravesó el artista tras romper con su pareja. Los temas sugeridos por los titulares de los periódicos son temas de crisis a los que ya nos enfrentamos desde hace décadas. Con lo cual, aquello que parecía impactante en la primera sala, no parece más que una redundancia, un déjà vu, en esta segunda. Se nota el deseo de implicar al público: el artista hace de su composición un puzzle que tenemos que reconstruir o deconstruir mentalmente. Nosotros mismos podemos crear otras crisis, otros problemas de los que queremos escapar lo antes posible. No estamos en un Estado de incertidumbre, sino más bien en un Estado de rechazo


Proyecto Estado de incertidumbre. Créditos: galería Fernando Pradilla. 


Más adelante, las pancartas de protesta utilizadas durante la representación inaugural recuerdan a Josep Arnau, el segundo artista al que está dedicada la exposición. Un homenaje posiblemente inadecuado a este activo miembro del Partido Comunista durante el franquismo, quien quizá no entendería la venta de tote bags a 15€ que se ofertan en la "tienda" de la crisis. Esta capitalización de la crisis y la pandemia nos hace reflexionar, pero no deja de ser un planteamiento mercantil en uno de los barrios más lujosos de Madrid.


 

Performance durante la inauguración en la galería. Créditos: cuenta instagram del artista. 


El ensayo escrito por Eloy Fernandez Porta, Letra por letra, el espanto que cierra la exposición parece poco útil, incluso paradójico si pensamos en el público acomodado que acoge la galería. La llamada a la revuelta resuena en el vacío de esas calles demasiado limpias en este barrio burgués de Madrid. La fuerza del mensaje ha quedado diluida por la segunda sala de la galería y por su falta de relieve y matiz. Por tanto, la exposición falla por su paradójica ubicación, y uno se pregunta por qué no habrá querido exponer el artista en su propia galería, ubicada en el barrio más subversivo de Lavapiés. Podría haber sido un buen toque de atención a la burguesía si la exposición en su conjunto hubiera sido más impactante, más radical. Pero, al salir de la galería, seguimos andando por la calle para entrar en la próxima tienda de lujo. 


Emma Bloch-Mazier


Comentarios

  1. Bien. No es fácil evitar las contradicciones ideológicas cuando se pone a la venta un arte de denuncia.

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