Materia Vibrante y el colapso del antropoceno


Materia Vibrante, Álvaro Oyarzún y Christian Vinck

Comisariado por Gabriel Pérez Barreiro

Galería Lucía Mendoza

C/ Bárbara de Braganza 10, 28004 Madrid

Fechas: 26.11.2022 – 21.01.2023


La Galería Lucía Mendoza, nacida en 2014 para promover el arte contemporáneo como motor hacia la sostenibilidad, reabre sus puertas con ‘Materia Vibrante’. Bajo el comisariado de Gabriel Pérez Barreiro, el venezolano Christian Vinck (1978) y el chileno Álvaro Oyarzún (1960) exploran nuevas perspectivas desde donde observar lo natural, lo inerte y lo inmóvil a través de su pintura y dibujo.


La exposición debe su nombre al libro de la autora estadounidense Jane Bennett que propone una nueva forma de relacionarnos con el medio natural. Acuñando esta nueva relación entre lo humano y lo natural como ‘nueva ecología poética’, la autora aboga por suprimir la jerarquía entre ser humano y naturaleza impuesta por la filosofía desde la época de la Ilustración. 


Siguiendo la línea teórica de Bennett, las prácticas artísticas de Vinck y Oyarzún rechazan la tradicional visión antropocéntrica del mundo. Ambos artistas amplían su visión mientras vacían sus obras de la presencia humana, de formas más o menos contundentes.


En el caso de Vinck, lo humano desaparece no sólo para dar protagonismo a las figuras animales si no también para mostrarnos el mundo natural a través de la mirada animal. Sus cuadros nos transportan a vistas aéreas o apaisadas de naturaleza atravesadas por el gris de una ciudad, que ejerce como elemento de composición divisor entre colores asociados a lo natural como el azul (en el mar o el cielo) y el verde (presente en la vegetación). 


Además del protagonismo del mundo natural, también existe en su obra un despertar de los objetos. En su obra secuencial ‘De San Isidro a Barrio Goya’ (2022), aquellos materiales supuestamente inertes e inanimados como la piedra que se desplazan y cobran vida para desvanecerse de la escena. Influido por la llamada ‘Ontología Orientada a los Objetos’ del filósofo estadounidense Graham Harman, Vinck concede a lo inanimado una existencia ajena e independiente de nuestra experiencia subjetiva, constatando al ser humano como un actor más, un actor prescindible. 


'De San Isidro a Barrio Goya' (2022)


Este alejamiento del antropocentrismo se magnifica en ‘Bibliografía general sobre los gatos’, que ilustra con pintura acrílica el título de la obra escrito sobre papel simulando una bibliografía. De esta forma, Vinck adapta el formato bibliográfico y la complejidad del discurso académico para ironizar sobre las posibilidades discursivas que podrían surgir de un estudio filosófico que parta de la subjetividad de un gato. 


Sin embargo, a pesar de este intento de alejarse del antropocentrismo mediante la supresión de lo humano, me resulta inevitable recordar que cualquier creación artística implica una mediación o interpretación humana que depende de una construcción semiótica de significados. Por tanto, podría decirse que la propia creación artística empaña el objetivo original de alejarnos como espectadores del humanismo filosófico históricamente dominante.


Por otro lado, es destacable cómo el tamaño del papel que utiliza en sus obras es mayor según nos acercamos al objeto representado y disminuye según se amplía la visión hacia un paisaje lejano. Vinck demuestra así un interés particular por la textura en relación con la distancia y el espacio como recursos visuales. Esta forma de pintar evoca un ‘zoom’, en ocasiones microscópico, demostrando una aproximación fotográfica aplicada a la pintura para analizar esta materialidad ‘vibrante’ del medio natural. 


La presencia de esta aproximación fotográfica a la pintura también se manifiesta en las obras de Álvaro Oyarzún, que revelan una influencia más realista y, de nuevo, un interés en la pintura como método de análisis cartográfico. En la obra individual que también titula ‘Materia Vibrante’ (2022), hecha específicamente para esta muestra, hace alusión a la existencia de capas históricas de materia que subyacen bajo nuestro suelo. En este caso la pintura además de fotográfica se presenta como radiográfica, capaz de contribuir a un estudio geológico o arqueológico de la materia. 


'Materia Vibrante' (2022)


No obstante, no dejo de preguntarme el motivo por el cual los artistas han optado por el uso manual de la pintura y el dibujo. El desarrollo tecnológico en fotografía y nuevas tecnologías permiten hoy un análisis exhaustivo y preciso a la vez que artístico en este campo. Antes que dar rienda suelta a una creación mecánica o tecnológica que entraría en tensión con la perspectiva animal, optan por su directa intervención humana mediante su pintura acrílica, óleo, rotulador y lápiz. No parecen tener problema en contradecirse a sí mismos para indicarnos que el ser humano no puede desaparecer por completo. En ‘Hombre Bolsa’ (2022) de Oyarzún, la figura humana se intuye detrás de un plástico azul que la pintura ha dotado de pliegues, reflejos y transparencias. El hombre, aún presente, ha quedado relegado a un segundo plano mientras la materialidad de la bolsa llena el espacio visual de matices cromáticos.


'Hombre Bolsa' (2022)


Todas las obras expuestas pertenecen a un amplio espacio temporal de once años, entre 2011 y 2022, al cual aluden en su dibujo colaborativo, donde se lee “paseos por los ecosistemas, 11 años de vagabundeo”. Han cubierto la pared blanca de la sala principal en Lucía Mendoza con enormes dibujos hechos a mano con rotulador y bolígrafo. En ellos podemos apreciar una especie de mapa isobárico en el que los artistas sitúan frases como esta - algunas célebres y otras reflexiones personales - que apuntan hacia el colapso del antropoceno y reflexionan su relación con el arte como expresión subjetiva. 


'El pollo' (2011)


En este proceso artístico que denominan paseo - que comienza con ‘El pollo’ (2011) y termina con ‘Materia vibrante’ (2022) - podemos apreciar las obras de Vinck y Oyarzún como un conjunto al cual atribuir la revelación de un cierto orden dentro de lo anárquico de la naturaleza.


Pablo RA Paillole


Comentarios

  1. No se entiende el sentido de tu crítica. No se sabe si te ha gustado la exposición o si te ha parecido una castaña. Criticas la contradicción de servirse de la pintura com actitud no humanista. Pero el fondo y el sentido general de tu crítica no se entiende.

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  2. Gracias Miguel, lo tendré en cuenta en el futuro

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  3. Igual me faltó decir que aunque había piezas individuales muy interesantes, a nivel formal y conceptual hubiesen tenido más sentido e impacto expuestas por separado. No entendí la obsesión por mostrar un periodo de 11 años que no estaba claro dónde comenzaba y acababa, como tampoco dejaba rastro de una evolución artística. Pienso que pecaba de exceso, faltaron cartelas para poder contextualizar las obras en el tiempo, como también hubiese sido conveniente seleccionar menos obras. Imagino que por motivos que tienen más que ver con maximizar las ventas, la propia exposición no dejaba dibujar un recorrido coherente.

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