3mm: del polvo que queda al polvo que se pinta
3mm: del polvo que queda al polvo que se pinta
Irene Grau, 3mm
8 de septiembre de 2022 – 12 de noviembre de 2022
Galería Juan Silió, Cristina Ojea
C/Dr. Fourquet, 20, Madrid, 28012
Hace poco más de ocho siglos, el
poeta y humanista Francesco Petrarca (1304-1374) ascendía el Mont Ventoux caminando,
poco a poco, y con la motivación por ver lo que se divisa cuando se llega a la
cumbre de la montaña; este acto -aparentemente intrascendente- pasa a ser clave
a la hora de pensar el paisaje moderno en Occidente, desde el goce estético,
artístico y contemplativo. Ocho siglos después, a través del arte contemporáneo
y con otras sensibilidades, siguen surgiendo experimentaciones, caminos y
preguntas en torno al paisaje y sus material(idad)es; la exposición 3mm
de la artista valenciana Irene Grau nos lo muestra.
Situada en el número 20 de la
calle Dr. Fourquet de Madrid, la galería Juan Silió trae consigo esta
exposición con una de las obras ganadoras del Premio Apertura 2022. Tras haber
realizado este año exposiciones colectivas e individuales con artistas como
Nora Aurrekoetxea (Bilbao, 1989), Núria Fuster (Alcoi, 1978) o Michael Najjar (Landau,
1966) y con apenas tres años desde que abrieron en la capital, Silió presenta
la primera individual de Irene Grau (València, 1986).
La exposición recoge los
conceptos que la pintora lleva trabajando desde hace años en su obra artística:
el camino, el paisaje y el monocromo en la pintura. Tras doctorarse en la
Universitat Politècnica de València, habiendo hecho su tesis sobre los elementos
mencionados y realizar numerosas residencias artísticas en las que los ha
puesto en práctica, como en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia en León o
en la MAUS Contemporary en Birmingham, Grau traslada a 3mm el polvo
residual que queda al cortar la piedra en la marmolería y nos insta a pensar en
el deshecho natural como potencialidad, como apertura hacia nuevos procesos.
Y es que, para Grau, el proceso que
conlleva la obra artística es esencial y en todos sus trabajos está presente, sin
el camino y deambule por el espacio no concibe el cuadro. Este recorrido es el
primer paso, luego pasa al estudio, después se traslada al espacio expositivo
-aunque no siempre es así-. Lo hizo en A punto de ser nada (2019) para la
Fundación Cerezales, en la que partía de una investigación en el medio rural
leonés de una casa carbonizada durante años, luego experimentaba con los
materiales que se encontraba ahí para hacer los cuadros, el objetivo era
recuperar un paisaje casi extinguido. En 3mm el tránsito empieza en los
bosques de Santiago de Compostela, desde donde toma fotografías de los muros de
piedra que se va encontrando; de ahí, le interesan los deshechos que hay entre
las piedras -de nuevo, el residuo-, que pasan a ser el motivo principal de sus
dibujos compositivos. Estos originales no podemos verlos en la exposición, pero
sí en el dossier de las obras, acompañados de imágenes que muestran a la artista
en el proceso de pintar el lienzo.
De esta forma, la obra de Grau va más allá de los bordes del marco, no puede pensarse sin la acción. Tomando como referencia a artistas como Lynda Benglis (Lousiana, 1941) o Bruce Nauman (Indiana, 1941) -que cita en su tesis-, la pintura que observamos en la muestra de Juan Silió desciende de aquella desmaterialización pictórica en el espacio como acción más allá del objeto que tuvo una gran experimentación a lo largo de mediados del siglo XX.
Así pues, una vez Irene tiene las composiciones dibujadas, viene la materia con la que pintar. Esos 3mm, son polvos residuales de la piedra cortada en la industria; un polvo considerado por la economía lineal como inútil que para Irene se convierte en indispensable. Es el pigmento grisáceo y rosa con el que pinta los cuadros que vemos en la muestra, un elemento natural que, mezclado con agua y látex, se torna paisaje pictórico: un proceso artístico que reconduce la economía lineal en circular.
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| Fotografía de la exposición 3mm, 2022. Irene Grau. © Galería Juan Silió |
Al aproximar nuestros cuerpos a
los lienzos, atisbamos esa materialidad que Irene transfiere trabajando desde la
naturaleza para pasar al cuadro. El pigmento es granoso y tiene diferentes
texturas dependiendo de la presión o velocidad con la que la artista ha pasado
la mano por la obra; el polvo hecho arcilla se seca rápido y esta condición del
pigmento utilizado determina la acción de la artista pintando, el proceso
compositivo y el cuadro que vemos en la galería. Este es otro de los puntos
fuertes que Grau trabaja: partir de un único elemento y buscar en él diversas potencialidades
que transversalicen la serie pictórica. Trabajar desde el -casi- monocromo y desde
lo -casi- mínimo y encontrar en la escasez y los deshechos otros caminos.
La galería Juan Silió ha sabido potenciar
su espacio en relación con las obras de Grau. La arquitectura con apariencia
industrial, el suelo gris de cemento, la diferenciación de sus dos espacios y
la columna de hormigón en mitad de uno de ellos, casi nos hace pensar que la galería
se ha adecuado a las obras, más que las obras a la galería, permitiendo una
suerte de camino inmersivo y camaleónico donde aquel paisaje de los bosques de
Santiago de Compostela ahora encuentra su lugar en el paisaje galerístico grisáceo
y blanquecino de Silió. A su vez, la decisión de no incluir en la sala los
dibujos compositivos dota al espacio -y a la espectadora- una mayor sumersión
en este paisaje expositivo, que consigue sostenerse a través de la sobriedad de
los colores y el juego de las composiciones y las escalas de los lienzos que
vemos. Si bien también es cierto que una puede entrar y meramente disfrutar de esta
estética pictórica que Grau nos brinda, la exposición consigue un mayor interés
si nos detenemos a entender los diferentes procesos que la artista ha trabajado
hasta llegar a 3mm. Porque esta aparente muestra abstracta -que no es
sino figurativa- está repleta de detalles, investigaciones y recorridos que
sólo si una está dispuesta a leer todas sus capas e historias puede disfrutarla
desde caminos alternativos. Tal vez no se trate sólo de transitar el espacio,
sino también de estar abierta a escucharlo.
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| Fotografía de la exposición 3mm, 2022. Irene Grau. © Galería Juan Silió |
Paula Lorenzo Chiva



"Camino y deambule" es una expresión un poco rara. Estilo retórico ampuloso. Así, por ejemplo, cuando escribes: "atisbamos esa materialidad que Irene transfiere trabajando desde la naturaleza para pasar al cuadro".
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